“Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua...”
Daniel 12:2
INTRODUCCIÓN
Al continuar con nuestro estudio del capítulo 12 del libro de Daniel llegamos a los versículos 2 y 3 que nos visualizan un futuro escatológico que mira mucho al futuro, la resurrección de los muertos. Definitivamente estamos ante una parte de la revelación bíblica dada en el Antiguo Testamente muy descollante, una revelación que trae una gloriosa esperanza aun en nuestros días presentes. En todo el Antiguo Testamento, solamente Daniel posee esta revelación de la resurrección tan clara que nos enseña que la muerte no es el final de todo.
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La resurrección de los muertos
LA RESURRECCIÓN DE LOS MUERTOS
“Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados...”
Daniel 12:2
En el principio del versículo 2 Daniel nos trae una gran revelación escatológica: Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados. En este caso, los que “duermen” es un eufemismo usado para referirse a la muerte; mientras que la palabra “despertados” hace referencia a la resurrección. La Nueva Traducción Viviente de la Biblia traduce este versículo de la siguiente manera: “Se levantarán muchos de los que están muertos y enterrados...”, (Daniel 12:2, NTV). En el hebreo, la palabra “duermen” se traduce de yashén (יָשֵׁן), literalmente significa dormir, y en la Biblia se usa tanto en sentido literal (el acto físico de dormir) como en sentido metafórico para referirse a la muerte. Si buscamos en la Biblia el tema de la resurrección podremos ver que fue una revelación progresiva que Dios fue dando a lo largo de la historia de su pueblo, así, Job tenía la esperanza de que su Redentor lo levantaría aun del polvo: “Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo; y después de deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Dios”, (Job 19:25-27). El profeta Isaías hablaba acerca de la esperanza de la resurrección en una de sus profecías: “Tus muertos vivirán; sus cadáveres resucitarán. ¡Despertad y cantad, moradores del polvo! Porque tu rocío es como rocío de hortalizas, y la tierra dará a luz a los muertos”, (Isaías 26:19). Luego, uno de los Salmos tiene una profecía mesiánica que anunciaba la confianza en Dios de que no dejaría en el Seol, es decir, en el sepulcro, el cuerpo una vez muerto, profecía que se aplica a la resurrección de Cristo: “Porque no dejarás mi alma en el Seol, ni permitirás que tu santo vea corrupción”, (Salmos 16:10). Con el tiempo, especialmente durante el tiempo de la deportación a Babilonia, la doctrina de la resurrección cobro mayor fuerza, así vemos aquí a Daniel profetizando la futura resurrección de justos e injustos, luego, en la literatura apócrifa o seudo epígrafe de los siglos I o II a.C. podemos entender como los judíos consideraron esta doctrina. Así, en tiempos de los Macabeos se confortaba a los mártires con la esperanza de la resurrección: “Tú, malvado, nos quitas la vida presente, pero el Rey del universo nos resucitará para una vida eterna, a nosotros que morimos por sus leyes”, (2 Macabeos 7:9). En el libro de Enoc se describe el juicio final y la recompensa de los justos que se levantaran de entre los muertos: “En aquellos días la tierra devolverá lo que ha sido confiado a ella, el Seol devolverá lo que ha recibido, y el infierno devolverá lo que debe. Y el Elegido se levantará en aquellos días, y escogerá y pondrá entre ellos a los justos y santos, porque el día ha llegado en que ellos serán levantados”, (1 Enoc 51:1-2).
LA RESURRECCIÓN DE JUSTOS E INJUSTOS
“Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua”.
Daniel 12:2
A Daniel se le revela de manera clara que tanto los justos como los injustos van a resucitar: Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua. En este caso, los justos resucitaran para vida eterna; mientras que los injustos a resurrección de condenación. Nuestro Señor Jesucristo hablo de esto también: “No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; más los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación”, (Juan 5:28-29). Ahora, cuando lo leemos ya sea en Daniel 12:2 como en Juan 5:28-29, parecieran que ambas resurrecciones ocurrirán al mismo tiempo, ¿pero en qué momento ocurrirá cada resurrección? Aunque pareciera que ambas resurrecciones se dan simultáneamente, pero, las dos ocurrirán en tiempos diferentes, consideremos lo que las Escrituras nos dicen para saber en qué momento ocurrirán.
Resurrección de los justos.
Si hablamos de la resurrección de los justos, definitivamente Jesucristo es la primicia de los justos que serán levantados de entre los muertos: “Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho. Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Porque, así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados”, (1 Corintios 15:20-22). Luego, los siguientes en ser resucitados son todos aquellos que participen del rapto de la iglesia: “Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor”, (1 Tesalonicenses 4:16-17). De acuerdo con Pablo, los muertos en Cristo resucitaran con cuerpos totalmente glorificados: “He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad”, (1 Corintios 15:51-53). Por tanto, nuestro cuerpo cuando resucitemos será totalmente diferente a este cuerpo mortal que ahora tenemos. Luego, de acuerdo con Juan ocurrirá otra resurrección al final del periodo de la Gran Tribulación, esta es la resurrección de los mártires de la Gran Tribulación: “Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años. Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección. Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre estos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años”, (Apocalipsis 20:4-6). Ahora, ¿qué de los justos del Antiguo Testamento? ¿En qué momento resucitaran? En este pasaje de Daniel 12:2 se nos confirma que los santos del Antiguo Testamento serán resucitados, de hecho, al mismo Daniel se le promete esto: “Y tú irás hasta el fin, y reposarás, y te levantarás para recibir tu heredad al fin de los días”, (Daniel 12:13). Algunos opinan que los santos del Antiguo Testamento resucitaran el día del rapto, pero si lo pensamos un poco, esta promesa es para la iglesia, por ello otros, como los del dispensacionalismo clásico, afirman que los santos del Antiguo Testamento resucitaran junto con los mártires de la Gran Tribulación (Apocalipsis 20:4-6).
Resurrección de los injustos.
De acuerdo con la Biblia la resurrección de los injustos ocurrirá después del milenio:
“Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección. Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años”, (Apocalipsis 20:4-6). Según Juan en su libro de Apocalipsis, los impíos serán resucitados después de los 1, 000 años de reinado de Cristo en esta tierra, a estos se les dará un nuevo cuerpo preparado para los tormentos en el lago de fuego: “Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos. Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego”, (Apocalipsis 20:11-15). Prácticamente después de los 1,000 años de reinado de Cristo en esta tierra, el diablo es suelto de su prisión, convence a los seres humanos de rebelarse en contra de Dios y finalmente este es castigado arrojándolo al lago de fuego, luego, los cielos y la tierra son destruidos por fuego (2 Pedro 3:10-12), el mar y el hades entregan sus muertos, aquí ocurre la resurrección de los impíos, estos son juzgados por las obras que se encuentran escritos en los libros y son arrojados al lago de fuego donde sufrirán el tormento por sus pecado por la eternidad.
¿Los muertos actualmente duermen?
En la Biblia ya vimos como la palabra dormir se utiliza como un eufemismo de muerte. Un eufemismo es una figura del lenguaje que consiste en suavizar una expresión dura, desagradable o directa mediante el uso de una palabra o frase más amable o delicada. Así vemos que Dios le dijo a Moisés cuando iba a morir: “He aquí tú vas a dormir con tus padres…”, (Deuteronomio 31:16). Cuando murió David se nos dice: “Y durmió David con sus padres, y fue sepultado en la ciudad de David”, (1 Reyes 2:10). En Hechos se nos dice que después que Esteban dejo de pronunciar sus palabras, durmió, es decir, murió: “... Y habiendo dicho esto, durmió”, (Hechos 7:60). En 1 Corintios Pablo llama a Cristo “... primicias de los que durmieron...”, (1 Corintios 15:20), refiriéndose a los muertos que resucitarán. Por tanto, en la Biblia se utiliza la palabra dormir como un eufemismo de muerte, pero, realmente, ¿tienen conciencia los muertos? ¿Las almas de aquellos que han muerto están conscientes o solo duermen como la palabra “dormir” lo sugiere? Algunos opinan que cuando el ser humano muere sus almas quedan como en un estado de inconciencia, como durmiendo, esperando la resurrección, ya sea para recompensa o castigo eterno, pero, realmente no es así. En el Antiguo Testamento, la afirmación va en el sentido de que el cuerpo queda en reposo en el sepulcro, pero no se tiene que entender que el alma también. De hecho, en el Nuevo Testamento ya se comprende mejor que al morir el alma trasciende a la eternidad totalmente consciente, así, en Apocalipsis vemos las almas de los mártires de la Gran Tribulación clamando por justicia: “Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían. Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra?”, (Apocalipsis 6:9-10). Como lo vemos aquí, las almas de los mártires están conscientes de su muerte a manos del Anticristo, por lo que le piden a Dios justicia, en dicho caso estos murieron, pero sus almas continúan conscientes de su realidad en la eternidad. Nuestro mismo Señor Jesús narro la historia del rico y Lázaro, donde nos revela que la muerte no es el final de todo, sino, después de ella, hay vida, el alma, es decir, la persona en sí, en su forma inmaterial, continua existiendo con el pleno uso de sus facultades mentales, su cuerpo muere y es enterrado, pero el alma trasciende al más allá, donde los justos van al paraíso; mientras que los impíos van al infierno: “Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado. Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos...”, (Lucas 16:22-23). En este sentido, los justos al morir en Cristo van al tercer cielo, donde esperan el día de la resurrección: “Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo. Y conozco al tal hombre (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe), que fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar”, (2 Corintios 12:2-4). Mientras tanto, los impíos aguardan en el infierno, el Hades, en tormentos, resucitar para ser juzgados por sus pecados y ser arrojados al lago de fuego que es la muerte segunda: “... y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras”, (Apocalipsis 20:13).
LA RECOMPENSA ETERNA
“Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad”.
Daniel 12:3
Finalmente, el versículo 3 arroja una luz de esperanza para los justos: Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento. La palabra, “entendidos”, se traduce del hebreo sakál (שָׂכַל), que literalmente hace referencia a una sabiduría práctica, que vuelve a la persona prudente e inteligente. Ciertamente estos entendidos son aquellos que fueron iluminados por el poder de la palabra de Dios. Es interesante que esta palabra, sakál (שָׂכַל), aparece en Josué 1:8, donde la misma palabra que aquí se traduce como entendido, allí se traduce como prosperar: “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien”, (Josué 1:8). Por tanto, este entendimiento proviene de la misma palabra de Dios y a su vez esta trae éxito a la vida, y no solo eso, sino, la vida eterna ya que nos revelan a Cristo: “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí”, (Juan 5:39). Llegará el día que los entendidos, es decir, aquellos iluminados con la verdad del evangelio que es Cristo mismo resplandecerán como el resplandor del firmamento, y aquellos, los que enseñen la justicia, los que enseñen a otros estas gloriosas verdades, brillarán como las estrellas a perpetua eternidad.

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