“Después de algunos días, Pablo dijo a Bernabé: Volvamos a visitar a los hermanos en todas las ciudades en que hemos anunciado la palabra del Señor, para ver cómo están. Y Bernabé quería que llevasen consigo a Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos; pero a Pablo no le parecía bien llevar consigo al que se había apartado de ellos desde Panfilia, y no había ido con ellos a la obra. Y hubo tal desacuerdo entre ellos, que se separaron el uno del otro; Bernabé, tomando a Marcos, navegó a Chipre, y Pablo, escogiendo a Silas, salió encomendado por los hermanos a la gracia del Señor, y pasó por Siria y Cilicia, confirmando a las iglesias”.
Hechos 15:36-41
INTRODUCCIÓN
Con estos versículos finalizamos el capítulo 15 de este maravilloso libro del Nuevo Testamento que llamamos Hechos de los Apóstoles. En esta oportunidad estudiaremos el desacuerdo que se dio entre Pablo y Bernabé que los llevó a su separación, así como el inicio del segundo viaje misionero del apóstol Pablo. Como siempre, Lucas se enfoca en aquellos detalles históricos que el Espíritu Santo le inspiro inscribir, recordemos que, aparte de Pablo, ya se estaban dando otras incursiones misioneras en otras partes del mundo, sin embargo, Lucas se enfocó en estas.
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| El segundo viaje misionero inicia |
LA CRONOLOGÍA DE LOS EVENTOS
“Después de algunos días …”
Hechos 15:36
Con las palabras, “Después de un tiempo”, Lucas nos introduce a una nueva sección de su narrativa histórica. No sabemos la cantidad de días, semanas o incluso años que estas palabras pudiesen significar. Hagamos un recuento, el primer viaje misionero se cree se dio entre el 46 al 48 a.C., es decir, dos años. Para fechar el vieje, lo relacionan con el gobierno de Sergio Paulo, procónsul de Chipre (Hechos 13:7) y de acuerdo con los registros romanos ubican su administración en torno al 46 d.C. También se considera el reinado del emperador Claudio (41–54 d.C.), bajo el cual se organizaban las provincias mencionadas en durante el relato. Luego, Pablo y Bernabé regresan a Antioquía de Siria, donde pasaron todo el 49 d.C. y durante ese periodo se dio la controversia con los judaizantes y en el 50 d.C. se dio el concilio de Jerusalén. Luego, tendríamos que el segundo viaje misionero inició entre los años 49 d.C. al 50 d.C. y termina en el 51 o 52 d.C., lo cual daría una duración de aproximadamente 2 años. Para confirmar estas fechas de finalización, se considera el detalle histórico que Lucas nos da en Hechos 18:12–17 donde se narra que los judíos llevaron a Pablo ante el tribunal de Galión en Corinto, el cual desestimó el caso, diciendo que era un asunto religioso interno y no de la ley romana. Este Galión es identificado como Lucio Junio Galión quien fue procónsul de Acaya y era hermano del filósofo Séneca, el cual gobernó la provincia aproximadamente entre el año 51–52 d.C. bajo el emperador Claudio.
LA INTENCIÓN DE VISITAR A LOS HERMANOS DEL PRIMER VIAJE MISIONERO
“Después de algunos días, Pablo dijo a Bernabé: Volvamos a visitar a los hermanos en todas las ciudades en que hemos anunciado la palabra del Señor, para ver cómo están.”.
Hechos 15:36
En este versículo vemos la intención de Pablo, después de un año de descanso en Antioquía de Siria, Pablo sugirió a Bernabé que volvieran a visitar a los hermanos de las ciudades donde habían predicado el evangelio durante su primer viaje misionero. Es interesante resaltar al menos dos cosas. La primera es que, si lo consideramos, no se trataba de un viaje misionero, sino, más bien una visita a iglesias que habían sido fundadas durante su primer viaje misionero, habían pasado casi dos años y Pablo quería confirmar el progreso espiritual de estas iglesias. Sin embargo, después de visitar a las iglesias, el Espíritu Santo lo inquietaría para extenderse más allá de Asia Menor, hacia Europa. En segundo lugar, en esta ocasión no fue el Espíritu Santo el que le hablo a Pablo directamente para que iniciara su segundo vieje misionero, sino, Pablo movido por su compromiso al llamamiento que había recibido y su sentido común, entendió que ya era tiempo de volver al campo misionero.
EL DESACUERDO ENTRE PABLO Y BERNABÉ
“Y Bernabé quería que llevasen consigo a Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos; pero a Pablo no le parecía bien llevar consigo al que se había apartado de ellos desde Panfilia, y no había ido con ellos a la obra. Y hubo tal desacuerdo entre ellos, que se separaron el uno del otro...”
Hechos 15:37-39
A continuación, Lucas nos narra un acontecimiento que quedó plasmado en el libro de Hechos, el desacuerdo entre Pablo y Bernabé. Prácticamente el desacuerdo se dio debido a Marcos, por un lado, Bernabé quería llevárselo al segundo vieje misionero; no obstante, Pablo no quería ya que los había abandonado durante el primer viaje misionero. Pablo creía que Marcos no era una persona de confianza, desconfiaba de su madurez espiritual y no quería comprometer el trabajo del equipo llevando a alguien quien podría abandonarlos cuando las cosas se pusieran difíciles. Por otro lado, Bernabé creía que Juan Marcos merecía una segunda oportunidad, si bien es cierto, Marcos se había equivocado, pero Bernabé quería apoyarlo contribuyendo así a su restauración y crecimiento espiritual. Ahora, Lucas nos dice que ambos no lograron ponerse de acuerdo, es más, se nos dice que: Y hubo tal desacuerdo entre ellos, que se separaron el uno del otro. La palabra griega que se traduce como, “desacuerdo”, es paroxusmos (παροξυσμὸς), la cual hace referencia a una discusión acalorada y hasta con ira, por lo que podemos intuir que la discusión entre Pablo y Bernabé muy fuerte. La Nueva Traducción Viviente de la Biblia nos traduce este versículo diciendo: “Su desacuerdo fue tan intenso que se separaron...”, (Hechos 15:39, NTV). La versión, Dios Habla Hoy, dice: “Fue tan serio el desacuerdo, que terminaron separándose...”, (Hechos 15:39, DHH). La versión Española de la Biblia lo traduce: “Esto provocó entre ambos tan fuerte discusión, que llegaron a separarse...”, (Hechos 15:39, La Palabra, versión española). Por tanto, la discusión entre Pablo y Bernabé fue tan intensa, acalorada, seria y fuerte que ambos terminaron por separarse.
PABLO Y BERNABÉ TOMAN CAMINOS DIFERENTES
Bernabé, tomando a Marcos, navegó a Chipre, y Pablo, escogiendo a Silas, salió encomendado por los hermanos a la gracia del Señor, y pasó por Siria y Cilicia, confirmando a las iglesias”.
Hechos 15:36-41
Esto no muestra que aun en medio de la iglesia puede haber discusiones, discusiones en donde no se llegue a un acuerdo en específico, sin embargo, eso no significa que los siervos deben guardar enemistad, sino, separarse sin resentimientos y continuar la labor a la cual Dios los ha llamado con todo honor. Así hicieron, por un lado, Bernabé tomo a Marcos y juntos navegaron a Chipre. En todo esto no podemos dejar de ver la mano de Dios, aunque se dio una discusión entre dos grandes hombres de Dios, pero el Señor lo permitió ya que esto ayudaría a Juan Marcos a su restauración y con el tiempo se convertiría en un instrumento que Dios utilizaría. Pedro lo llegaría a considerar su hijo en la fe: “La iglesia que está en Babilonia, elegida juntamente con vosotros, os saluda, y Marcos mi hijo”, (1 Pedro 5:13). Con el tiempo y bajo la autoridad apostólica de Pedro escribiría su evangelio, el cual Mateo y Lucas tomarían de referencia para hacer sus propias obras, luego, Pablo lo llegaría a reconocer como uno de sus colaboradores más leales y útiles: “... Toma a Marcos y tráele contigo, porque me es útil para el ministerio”, (2 Timoteo 4:11). Ahora, todo esto no hubiera sido posible si Bernabé no lo hubiera apoyado, de alguna manera Bernabé siempre se caracterizó por tener un espíritu restaurador, recordemos que la iglesia de Jerusalén lo conoció como un hijo de consolación (Hechos 4:36–37:), y en Hechos 9:27, cuando muchos desconfiaban de Pablo recién convertido, Bernabé lo presentó a los apóstoles y dio testimonio de su fe, luego, en Hechos 11:25–26, Bernabé fue a buscar a Pablo en Tarso y lo llevó a Antioquía, donde ambos enseñaron juntos, así que Bernabé siempre fue un mentor para otros que con el tiempo se convirtieron en grandes siervos de Dios. Aquel día Bernabé tomo a Juan Marcos y se fueron a Chipre, donde Dios le tenía preparada toda una obra. El libro apócrifo de los Hechos de Bernabé, aunque no puede considerarse una obra histórica confiable, si narra la obra misionera de Bernabé en esa Isla, lugar donde fue martirizado y la iglesia ortodoxa de Chipre lo considera un apóstol que influyo mucho en dicho lugar.
Luego, Pablo tomo a Silas, los cuales siendo encomendando por la iglesia de Antioquía, partieron rumbo a Siria y Cilicia, de donde se irían a las ciudades de la región de Galacia y posteriormente rumbo a Grecia y Macedonia. Como vemos, el Señor tiene control de todas las cosas y en sus planes divinos, continuaría usando a estos dos hombres para ganar muchas más almas para Cristo. Para Pablo, Bernabé fue más que un compañero, fue su mentor, ahora, el discípulo había crecido y como veremos él se convertiría en el mentor de muchos otros como Silas, Timoteo, Tito y muchos otros en el futuro.
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