Sinopsis de Levítico (Parte V) Otras leyes referentes a la purificación.


 

Habla a toda la congregación de los hijos de Israel, y diles: Santos seréis, porque santo soy yo Jehová vuestro Dios. 

Levítico 19:2 


INTRODUCCIÓN 

 

Desde el capítulo 11 hasta el 22, Levíticos desarrolla una serie de leyes relacionadas con la purificación. En la última ocasión estudiamos las leyes referentes a los animales limpios que podían comer y cuáles eran los impuros que no tenían que comer (Levítico 11), las leyes referentes a la purificación de la mujer después del parto (Levítico 12) y las leyes cerca de la lepra (Levítico 13-14). ¿Ahora, qué importancia o significado tienen estas leyes en nuestro estudio como cristiano? En primer lugar, el establecimiento de estas leyes les enseñaba la necesidad de limpieza para acercarse a un Dios santo. Todo esto, por supuesto, apuntaba a Cristo, por medio del cual seriamos limpios de todos nuestros pecados. En segundo lugar, el aprender a clasificar a los animales como limpios o inmundos era parte de una dieta alimenticia que les ayudaba a no adquirir enfermedades y mantener una buena alimentación. En tercer lugar, estas leyes les enseñaban obediencia y disciplina. También los cristianos necesitamos obedecer la ley moral de Dios, ser disciplinados en nuestra vida espiritual para que esta progrese y no permita que el viejo hombre nos arrastre a las viejas costumbres. Consideremos ahora las otras leyes. 



leyes-purificacion
 Otras leyes referentes a la purificación. 


 

LEYES REFERENTES A IMPUREZAS SEXUALES 

 

   En Levítico 15 encontramos todo un capítulo que habla acerca de las leyes dirigidas al hombre que tiene emisión de semen y la mujer que tiene flujo de sangre. Aquí podemos relacionar algunas de estas impurezas con enfermedades de origen sexual o afecciones en sus órganos sexuales. En el caso del hombre lo relaciona con emisión de semen y en el caso de la mujer con flujos de sangre fuera de su periodo menstrual: Habló Jehová a Moisés y a Aarón, diciendo: Hablad a los hijos de Israel y decidles: Cualquier varón, cuando tuviere flujo de semen, será inmundo... Y la mujer, cuando siguiere el flujo de su sangre por muchos días fuera del tiempo de su costumbre, o cuando tuviere flujo de sangre más de su costumbre, todo el tiempo de su flujo será inmunda como en los días de su costumbre”, (Levítico 15:1-2, 25). A través de la ley el Señor instruía a los israelitas a no contaminarse con estas impurezas enseñándoles a no tener contacto con objetos que hayan estado en contacto con los que habían adquirido esta afección (Levítico 15:4-12, 25-26). Las purificaciones implicaban no solo la parte ritual que se presentaba a través del sacerdote, sino, un periodo de 7 días de aislamiento para confirmar su sanidad y el proceso de lavar su ropa y ballarse en aguas corrientes, es decir, un rio, para que cualquier bacteria o pestilencia pudiese ser evacuada fuera del cuerpo. En esto vemos como el Señor instruía a su pueblo en aspectos básicos de la higiene y salud como lavarse con agua limpia:Cuando se hubiere limpiado de su flujo el que tiene flujo, contará siete días desde su purificación, y lavará sus vestidos, y lavará su cuerpo en aguas corrientes, y será limpio. Y el octavo día tomará dos tórtolas o dos palominos, y vendrá delante de Jehová a la puerta del tabernáculo de reunión, y los dará al sacerdote; y el sacerdote hará del uno ofrenda por el pecado, y del otro holocausto; y el sacerdote le purificará de su flujo delante de Jehová”, (Levítico 15:13-15) 


 

EL ÚNICO SANTUARIO PARA OFRECER SACRIFICIOS 

 

La ley levítica también enseñaba que el único lugar para ofrecer los sacrificios a Dios era en el altar de bronce del tabernáculo de reunión: Les dirás también: Cualquier varón de la casa de Israel, o de los extranjeros que moran entre vosotros, que ofreciere holocausto o sacrificio, y no lo trajere a la puerta del tabernáculo de reunión para hacerlo a Jehová, el tal varón será igualmente cortado de su pueblo”, (Levítico 17:8-9). Con esta ley (Levítico 17:1-9) Dios dejaba claro que existe una única forma para acercarse a Él, en esta época, por medio de los sacrificios ofrecidos por medio de los sacerdotes, hoy en día, por medio de Jesucristo, desmintiendo aquel dicho que “todas las religiones conducen a Dios” o a la creencia que cada uno puede buscar a Dios como mejor le parece: Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”, (Juan 14:6). 


 

PROHIBICIÓN DE COMER LA SANGRE 

 

Levítico 17:10-16 se nos presenta la ley que prohibía el comer la sangre: “Si cualquier varón de la casa de Israel, o de los extranjeros que moran entre ellos, comiere alguna sangre, yo pondré mi rostro contra la persona que comiere sangre, y la cortaré de entre su pueblo”, (Levítico 17:10). Las razones por las cuales no tenían que hacerlo, el Señor las explica: “Porque la vida de la carne en la sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas; y la misma sangre hará expiación de la persona”, (Levítico 17:11). La primera razón, la vida de todo ser humano está en la sangre y ciertamente es así ya que, gracias a su circulación por todo el cuerpo humano, este es oxigenado y vitalizado, por tanto, para Dios es abominación que el hombre coma sangre y se ve como una profanación al principio divino de la vida. Lo segundo, Dios estableció que a través del derramamiento de sangre seria la expiación de pecados. Además de esto, podemos decir que existían naciones paganas acostumbradas a realizar rituales donde consumían la sangre de sus víctimas, esto era abominable a los ojos de Dios y, por tanto, Israel no debía imitarlos. Otra razón pudo ser la de cuidar la salud ya que está comprobado que el ingerir grandes cantidades de sangre produce enfermedades ya que el sistema digestivo no está diseñado para tal cosa. Esta ley trascendió más allá del periodo del Antiguo Testamento, la iglesia les prohibió a los gentiles que se convertían a Cristo no comer nada que sea ahogado en sangre (Hechos 15:20) y hoy en día continúa siendo una abominación para los cristianos tal práctica. 


 

ACTOS DE INMORALIDAD PROHIBIDOS 

 

El Levítico 18 encontramos las leyes referentes a prohibir los actos de inmoralidad dentro de la nación. Dios es santo y quiere que su pueblo viva en santidad, respeto social y moral, contrario a la decadencia moral y desenfreno que caracterizaba a las otras naciones que los rodeaban: “En ninguna de estas cosas os amancillaréis; pues en todas estas cosas se han corrompido las naciones que yo echo de delante de vosotros”, (Levítico 18:24). Entre los actos inmorales que la ley prohíbe tenemos: 


  1. Prohibición de tener relaciones sexuales con parientes cercanos: padres, hermanos, primos, cuñados, hijos, etc., (Levítico 18:6–18). 
  2. Prohibición de tener relaciones con la mujer durante su menstruación (Levítico 18:19). 
  3. La ley condena el adulterio, tener relaciones sexuales con la mujer del prójimo (Levítico 18:20). 
  4. Prohíbe el sacrificio de los hijos a Moloc, una práctica detestable a los ojos de Dios (Levítico 18:21) 
  5. Prohíbe las relaciones entre personas del mismo sexo (Levítico 18:22). 
  6. Prohibición en contra del bestialismo o tener relaciones sexuales con animales (Levítico 18:23). 

 

El Señor exhortaba a su pueblo a no contaminarse con estas prácticas inmorales y de la misma manera nosotros tenemos que obedecerlas ya que hoy en día vivimos en un mundo depravado, donde la inmoralidad sexual ha llegado a su colmo, pero como hijos de Dios debemos vivir santa y moralmente puros delante de la presencia del Señor: “Guardad, pues, mi ordenanza, no haciendo las costumbres abominables que practicaron antes de vosotros, y no os contaminéis en ellas. Yo Jehová vuestro Dios”, (Levítico 18:30). 


 

SANTIDAD EN LA CONDUCTA PERSONAL 

 

En Levítico 19 el Señor nos presenta parte de la ley civil que exigía una santidad práctica, orientada no solo a los aspectos rituales y de adoración a Dios, sino, a su vida en comunidad, velando por la justicia social y el bien comunitario. Al leer estos preceptos no podemos estar más de acuerdo que su vigencia continua en nuestros tiempos ya que son leyes que contribuyen al bien común y nacen del carácter moral de Dios. Estas leyes presentadas en el capítulo 19 las podemos dividir de la siguiente manera: 

 

  1. El respeto por el culto a Dios. 


      1. Guardar sus días de reposo (Levítico 19:3). 
      2. No practicar la idolatría (Levítico 19:4). 
      3. Ofrecer las ofrendas de paz apropiadamente, no comer de ellas después del tercer día (Levítico 19:5-8). 
      4. Reverenciar el santuario de Dios, (Levítico 19:30). 

  1. Respeto a la familia. 


  1. Honrar a padre y madre (Levítico 19:3).  


  1. Justicia social. 


      1. Dejar parte de la cosecha para los pobres y extranjeros (Levítico 19:9-10). 
      2. No robar (Levítico 18.11). 
      3. No mentir, ni engañar o estafar al prójimo (Levítico 19:11). 
      4. No jurar falsamente en el nombre de Dios (Levítico 19:12). 
      5. No oprimir a los pobres y no retener los salarios de los obreros (Levítico 19:13). 
      6. No maltratar a personas con discapacidades (Levítico 19:14). 

  1. Ética, respeto y justicia social. 


      1. Practicar la justicia social, ser imparcial en juicio y actuar sin parcialidad (Levítico 19:15). 
      2. No practicar el chisme y respetar la integridad física del prójimo (Levítico 19:16). 
      3. No aborrecer al prójimo, corregirlo con amor, no con rudeza, haciéndolo razonar para que abandone sus malos caminos (Levítico 19:17).  
      4. No guardar rencor en contra del prójimo, no buscar la venganza, sino amarlo, (Levítico 19:18). 
      5. Respeto a los ancianos, (Levítico 19:32). 
      6. Respetar a los extranjeros, no oprimirlos (Levítico 19:33-34). 
      7. Ser honesto en los negocios, no engañar a nadie con falsas pesas o medidas (Levítico 19:35-36). 

  1. Normas diversas. 


  1. Prohibiciones sobre mezclas de animales, semillas y ropa (Levítico 19:19). 

  2. Abstenerse de tener relaciones sexuales con una esclava que este comprometida para matrimonio (Levítico 19:20-22). 

  3.  Todo árbol plantado, durante 3 años no se comerá de su fruto, el cuarto año su fruto se dedicará a Dios y al quinto año se podrá comer de su fruto. Una promesa de abundancia (Levítico 19:23-25). 

  4. No comer nada con sangre (Levítico 19:26). 

  5. No practicar la agorería ni la adivinación, no consultarlos (Levítico 19:26, 31). 

  6. No usar los cortes de cabello o barcas como lo hacían las otras naciones paganas para reverenciar a sus dioses como Egipto o los cananeos. No tatuarse la piel o hacer modificaciones o rasguños en la piel en honor a los muertos, (Levíticos 19:27-28). 

  7. No prostituir a sus hijos en rituales sexuales, tal y como se rundía culto a la fertilidad en otras naciones paganas, (Levítico 19:29). 

 

A través de todas estas leyes civiles y morales el carácter santo y justo de Dios quedan evidenciados, recordemos que Dios establecía una teocracia, donde su gobernador era Dios y sus leyes divinas regirían su conducta en adoración, justicia y vida cotidiana, considerar todos estos preceptos nos hacer ver lo magnifica que es su ley y muchos de estos aún siguen vigentes como la ley moral que como hijos de Dios debemos obedecer: “Guardad, pues, todos mis estatutos y todas mis ordenanzas, y ponedlos por obra. Yo Jehová”, (Levítico 19:37). 


 

LA PENA DE MUERTE POR LA TRANSGRESIÓN DE ALGUNAS LEYES 

 

En el capítulo 20 del libro de Levítico encontramos el establecimiento de la pena de muerte por la transgresión de ciertas leyes. Prácticamente la transgresión de leyes especificadas en los capítulos anteriores establece la pena de muerte, estos pecados incluyen: Ofrecer los hijos en sacrificio al dios Moloc (Levítico 20:1-5) y practicar la adivinación y brujería (Levítico 20:6, 27). Lamentablemente, Israel cayo en estos pecados durante el tiempo de la monarquía: ... e hicieron pasar a sus hijos y a sus hijas por fuego; y se dieron a adivinaciones y agüeros, y se entregaron a hacer lo malo ante los ojos de Jehová, provocándole a ira”, (2 Reyes 17:17). El maldecir a los padres es un pecado grave que se pagaba con la muerte (Levítico 20:9). Luego, el Señor condena a muerte aquellos pecados de inmoralidad sexual, desde el adulterio, hasta el tener relaciones incestuosas, es decir, relaciones con familiares cercanos, así como sexo con animales (Levítico 20:10-21). La pena de muerte para algunos pecados como estos, o el homicidio, el violar el sábado o la blasfemia en contra de Dios se pagaban con la vida, aquellos que cometían estos pecados eran llevados a juicio donde con el testimonio de dos o tres testigos un jurado determinaba su culpabilidad y de ser culpables, la pena de muerte era su sentencia. Como vemos, Dios regula la pena de muerte en medio de su pueblo, no se trataba de matar por matar, sino, había un juicio, un tribunal con testigos donde se comprobaba la culpabilidad y se emitía la sentencia: Por dicho de dos o de tres testigos morirá el que hubiere de morir; no morirá por el dicho de un solo testigo. La mano de los testigos caerá primero sobre él para matarlo, y después la mano de todo el pueblo; así quitarás el mal de en medio de ti”, (Deuteronomio 17:6-7).  


 

OTRAS LEYES REFERENTES A LOS SACERDOTES 

 

Aparte de Levítico 8, 9 y 10, el capítulo 21 ofrece otras leyes referentes a los sacerdotes de Israel. En los primeros 9 versículos se presentan las leyes concernientes a la pureza que los sacerdotes debían tener, estas consideraban: 

 

  1. Evitar la contaminación por muertos, excepto por familiares cercanos (Levítico 21:1–4). 
  2. Prohibiciones de no hacerse tonsura o cortes de cabello característicos de las naciones paganas, ni rasurar la barba, ni hacerse rasguños en su piel (levíticos 21:5). 
  3. Obligación de ser santos porque ofrecen el pan de Dios, son ministros del Señor, (Levítico 21:6). 
  4. No pueden casarse con mujeres rameras, infames o repudiadas (levítico 21:7). 
  5. La hija del sacerdote que fornica será quemada por deshonrar a su padre (Levítico 21:9). 

Luego, Levítico 21:10-15 incluye leyes para el sumo sacerdotes las cueles establecían que no podía presentar duelo por ningún pariente muerte, ni contaminarse con muerto, sus oficios de sumo sacerdote no le permitían interrumpir sus funciones por ninguna causa, además debía casarse con una virgen para no profanar su descendencia. Finalmente, Levítico 21:16-24 establecen leyes que establecían que ninguno de los descendientes de los sacerdotes que tenían algún defecto, o fuese cojos, o ciegos, mutilados o cualquier otra deformidad podría servir en el santuario, no obstante, si se les permitía comer del pan de Dios y de los demás sacrificios, pero no acercarse al altar. De esta manera la ley levítica presentaba todas estas normas, normas con un trasfondo espiritual que en muchos casos miran a la obra redentora que Cristo haría en el futuro, nos enseñan que para acercarnos a Dios y adorarlos se requiere limpieza, hoy en día, gracias a la sangre de Cristo somos limpios de nuestros pecados. Además, sus leyes morales expresan su carácter santo, su justicia y equidad social son un referente para nuestra sociedad de hoy en día, donde el bien común, el respeto y los valores morales construyen una sociedad digna y amante de la verdad. 

 

 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario