“Oyeron los apóstoles y los
hermanos que estaban en Judea, que también los gentiles habían recibido la
palabra de Dios. Y cuando Pedro subió a Jerusalén, disputaban con él los que
eran de la circuncisión, diciendo: ¿Por qué has entrado en casa de hombres incircuncisos,
y has comido con ellos? Entonces comenzó Pedro a contarles por orden lo
sucedido, diciendo: Estaba yo en la ciudad de Jope orando, y vi en éxtasis una
visión; algo semejante a un gran lienzo que descendía, que por las cuatro
puntas era bajado del cielo y venía hasta mí. Cuando fijé en él los ojos,
consideré y vi cuadrúpedos terrestres, y fieras, y reptiles, y aves del cielo.
Y oí una voz que me decía: Levántate, Pedro, mata y come. Y dije: Señor, no;
porque ninguna cosa común o inmunda entró jamás en mi boca. Entonces la voz me
respondió del cielo por segunda vez: Lo que Dios limpió, no lo llames tú común.
Y esto se hizo tres veces, y volvió todo a ser llevado arriba al cielo. Y he
aquí, luego llegaron tres hombres a la casa donde yo estaba, enviados a mí
desde Cesarea. Y el Espíritu me dijo que fuese con ellos sin dudar. Fueron
también conmigo estos seis hermanos, y entramos en casa de un varón, quien nos
contó cómo había visto en su casa un ángel, que se puso en pie y le dijo: Envía
hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro; él te
hablará palabras por las cuales serás salvo tú, y toda tu casa. Y cuando
comencé a hablar, cayó el Espíritu Santo sobre ellos también, como sobre
nosotros al principio. Entonces me acordé de lo dicho por el Señor, cuando
dijo: Juan ciertamente bautizó en agua, más vosotros seréis bautizados con el
Espíritu Santo. Si Dios, pues, les concedió también el mismo don que a nosotros
que hemos creído en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo que pudiese estorbar a
Dios? Entonces, oídas estas cosas, callaron, y glorificaron a Dios, diciendo:
¡De manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida!”.
Hechos 11:1-18
INTRODUCCIÓN
Al iniciar el capítulo 11 del libro de Hechos de los Apóstoles,
el tema que predomino en el capítulo 10 continua presente a través de 18 versículos
más de este nuevo capítulo. Con esto, Lucas, inspirado por el Espíritu Santo,
nos habla de la importancia que este evento tiene para dedicarle una buena
parte de su obra, y no es de menos, nos referimos a la introducción de los
gentiles dentro de la iglesia cristiana. En esta ocasión Pedro entrega el
informe de los que había ocurrido y aparecen los primeros prejuicios
religiosos.
El informe de Pedro y los prejuicios religiosos
PEDRO ES CUESTIONADO POR ENTRAR EN CASA DE GENTILES
“Oyeron los apóstoles y los hermanos que estaban en Judea, que
también los gentiles habían recibido la palabra de Dios. Y cuando Pedro subió a
Jerusalén, disputaban con él los que eran de la circuncisión, diciendo: ¿Por
qué has entrado en casa de hombres incircuncisos, y has comido con ellos?
Hechos 11:1-3
Después de los acontecimientos ocurridos en el
capítulo 10, el apóstol Pedro acepto la invitación de Cornelio de que se
quedase con ellos, lo cual Pedro acepta haciendo a un lado todos aquellos
prejuicios religiosos que en el pasado le prohibían semejante cosa, pero ahora entiende
que también ellos habían recibido la salvación y el Espíritu Santo a pesar de
que eran gentiles: “... Entonces le rogaron que se
quedase por algunos días”, (Hechos 10:48). No sabemos cuántos días
se quedó Pedro con Cornelio en su casa, pero tuvo que ser varios días ya que la
noticia de que moraba con gentiles llego a Jerusalén mucho antes que él
regresase: Oyeron los apóstoles y los
hermanos que estaban en Judea, que también los gentiles habían recibido la
palabra de Dios. El problema
se dio cuando algunos creyentes judíos no vieron con buenos ojos el hecho de
que Pedro se hubiese quedado en casa de gentiles y comiese con ellos:
Y cuando Pedro subió a Jerusalén, disputaban con él
los que eran de la circuncisión, diciendo: ¿Por qué has entrado en casa de
hombres incircuncisos, y has comido con ellos? Las palabras,
“disputaban con él”, nos sugieren que no estaban de acuerdo con las acciones de
Pedro, ahora, estos que disputaban con Pedro, Lucas los llama, “de la
circuncisión”. ¿Quiénes eran estos? Algunos los han identificado como
cristianos judíos que creían que, a parte de la fe en Jesús, para salvarse debían
obedecer la ley ceremonial de Moisés como circuncidarse o alejarse de cualquier
contaminación ritual como, por ejemplo, entrar en casa de gentiles o
incluso comer con ellos. Probablemente, estos son aquellos a los cuales Pablo contendería
más adelante por querer obligar a los gentiles a cumplir la ley ceremonial de
Moisés para ser salvos: “Pero cuando vi que no
andaban rectamente conforme a la verdad del evangelio, dije a Pedro delante de
todos: Si tú, siendo judío, vives como los gentiles y no como judío, ¿por qué
obligas a los gentiles a judaizar?”, (Gálatas 2:14). Estos grupos de
cristianos judíos que exigían la práctica de la ley de Moisés más creer en Jesús
para ser salvos son llamados judaizantes; sin embargo, Pablo contiende con
ellos en Gálatas: “... sabiendo que el hombre no es
justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros
también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y
no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será
justificado”, (Gálatas 2:16). Estos judíos no aprobaban las acciones
de Pedro de entrar en casas de incircuncisos o gentiles ya que de acuerdo con
sus tradiciones religiosas esto era prohibido, no obstante, Pedro, quien en el
pasado pensaba igual, decide explicarles lo que realmente había pasado.
PEDRO EXPLICA CÓMO DIOS LO ENVIÓ A CASA DE CORNELIO
“Entonces comenzó Pedro a contarles por orden lo sucedido,
diciendo...”
Hechos 11:4
Ante las preguntas que aquellos defensores de “la circuncisión”
o judaizantes como más tarde se les llamaría, Pedro se da a la tarea de explicarle
cómo ocurrieron realmente los acontecimientos, para que comprendiesen que lo
que había acontecido estaba más allá de sus propias voluntades o prejuicios
religiosos.
En primer lugar, Pedro les relata cómo el mismo Señor
lo preparo para hacer a un lado sus prejuicios religiosos por medio de la visión
que recibió: "Estaba yo en la ciudad
de Jope orando, y vi en éxtasis una visión; algo semejante a un gran lienzo que
descendía, que por las cuatro puntas era bajado del cielo y venía hasta mí.
Cuando fijé en él los ojos, consideré y vi cuadrúpedos terrestres, y fieras, y
reptiles, y aves del cielo. Y oí una voz que me decía: Levántate, Pedro, mata y
come. Y dije: Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda entró jamás en mi
boca. Entonces la voz me respondió del cielo por segunda vez: Lo que Dios
limpió, no lo llames tú común. Y esto se hizo tres veces, y volvió todo a ser
llevado arriba al cielo”, (Hechos
11:5-10). Con esto el apóstol explica cómo el Señor le revelo de manera
sobrenatural la necesidad que había que él desechase cualquier prejuicio que le
impediría cumplir con la misión que le tenía preparada, resaltándoles que
al igual que ellos, para Pedro era abominación entrar en la casa de un gentil y
aun comer con ellos en la misma mesa. En segundo lugar, el mismo Espíritu
Santo le confirma que tendría que ir con los hombres que lo buscaban: “Y he aquí, luego llegaron tres hombres a la casa donde yo estaba,
enviados a mí desde Cesarea. Y el Espíritu me dijo que fuese con ellos sin
dudar...”, (Hechos 11:11-12). Con esto, la
voluntad de Dios estaba clara, ya que a parte de la visión que se repitió 3
veces, el mismo Dios le hablo ordenándole lo que tenía que hacer. Aparte de
esto, Pedro se llevó a 6 hermanos más para tener testigos de las cosas que habrían
de acontecer: “Fueron también conmigo estos seis
hermanos, y entramos en casa de un varón...”, (Hechos 11:12). En
cuarto lugar, el mismo Cornelio confirmo la voluntad de Dios al relatar la
manera sobrenatural a través de la cual se le habían dado instrucciones acerca
de lo que tenía que hacer: quien nos contó cómo
había visto en su casa un ángel, que se puso en pie y le dijo: Envía hombres a
Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro; él te hablará
palabras por las cuales serás salvo tú, y toda tu casa. Las palabras, “él te hablará palabras por las
cuales serás salvo tú, y toda tu casa”, dan testimonio de que Pedro entendía
que todo esto había ocurrido para llevar la salvación a los gentiles. En quinto
lugar, Pedro entiende que lo ocurrido allí fue voluntad divina ya que lo
mismo que aconteció en el día de pentecostés con ellos, aconteció con los
gentiles, confirmando que era una obra del Espíritu Santo: Y cuando comencé a hablar, cayó el Espíritu Santo sobre ellos
también, como sobre nosotros al principio. Finalmente, el apóstol Pedro relaciona las Escrituras
con lo acontecido: Entonces me acordé de lo
dicho por el Señor, cuando dijo: Juan ciertamente bautizó en agua, más vosotros
seréis bautizados con el Espíritu Santo. Realmente estas palabras fueron dichas por Juan el
Bautista, sin embargo, Pedro las tenía tan claras que entendía que Juan el
bautista había hablado inspirado por Dios: “Yo os he
bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo”,
(Marcos 1:8). De igual manera nosotros hoy en día tenemos las Sagradas
Escrituras para confrontar y confirmar si realmente las “manifestaciones
espirituales” son de Dios o no.
LA CONCLUSIÓN DE PEDRO
“Si Dios, pues, les concedió también el mismo don que a nosotros que
hemos creído en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo que pudiese estorbar a Dios?
Entonces, oídas estas cosas, callaron, y glorificaron a Dios, diciendo: ¡De
manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida!”.
Hechos 11:17-18
Pedro expresa su conclusión respecto a todo lo
ocurrido con los gentiles: Si Dios, pues, les concedió
también el mismo don que a nosotros que hemos creído en el Señor Jesucristo,
¿quién era yo que pudiese estorbar a Dios? La verdad es que
en los planes de salvación de Dios estaba aceptar a los gentiles que se
arrepintiesen de sus pecados y creyesen en su Hijo Jesucristo, algo que hasta
el momento era incomprensible e inimaginable en la teología judeocristiana de
este tiempo, pero, como hemos leído, la iglesia gentil ahora formaba parte del
Cuerpo de Cristo y tendría un crecimiento y papel muy relevante en la historia del
cristianismo. Después de las palabras de Pedro, los creyentes judíos quedaron
asombrados de que Dios hiciese su obra de salvación con los gentiles y que
estos fuesen añadidos a la iglesia del Señor: Entonces, oídas estas cosas, callaron, y glorificaron a Dios,
diciendo: ¡De manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento
para vida! Por el momento, pareciera que los creyentes judíos habían
aceptado esta nueva realidad, sin embargo, en el futuro se darían nuevas
disputas de carácter teológico al querer judaizar a los gentiles cristianos,
pero habría otros que tendrían una mejor revelación de la gracia salvadora de
Cristo.
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