Sinopsis de Números (Parte V): La partida de Israel rumbo a la tierra prometida, (Números 9:15-23, 10:1-32)


 

Y partieron los hijos de Israel del desierto de Sinaí según el orden de marcha; y se detuvo la nube en el desierto de Parán”.

Números 10:12


INTRODUCCIÓN


Hasta el momento hemos considerado una serie de relatos que en la forma de como el autor los presenta no están ordenados cronológicamente, sino, la organización corresponde a una razón de carácter teológica. Ahora, Israel está listo para partir rumbo a la tierra prometida, hasta el momento el Señor los ha organizado social, militar y espiritualmente, el momento de partir rumbo a la tierra prometida había llegado, por tanto, Israel partirá adentrándose nuevamente al desierto después de nueve meses de estadía en el monte Sinai.



Partida-tierra-prometida
La partida de Israel rumbo a la tierra prometida


LAS TROMPETAS DE PLATA


“Jehová habló a Moisés, diciendo: Hazte dos trompetas de plata; de obra de martillo las harás, las cuales te servirán para convocar la congregación, y para hacer mover los campamentos”.

Números 10:1-2


Parte de los preparativos para iniciar la marcha por el desierto consistía en utilizar unas trompetas de plata las cuales el Señor ordeno a Moisés hacer para poder darle instrucción al pueblo respecto a prepararse para marchar, organizarse o la batalla. Las trompetas eran 2, el material del cual estaban hechas era plata y fueron trabajadas a martillo (Números 10:2). Es importante hacer notar que estas trompetas eran diferentes al tradicional Shofar, que era un cuerno de carnero que se usaba en ciertas festividades. Estas trompetas se cree que era alargadas y delgadas, eso de acuerdo con el Arco de Tito (Roma, 81 d.C.), una evidencia arqueológica que muestra el desfile triunfal de los romanos después de destruir Jerusalén, allí se observa a los soldados romanos llevando objetos saqueados del Templo de Jerusalén y entre ellos se ven claramente la Menorá de oro de siete brazos, las trompetas de plata, en forma alargada y otros utensilios sagrados. Estas trompetas tenían la siguiente función:


  1. Congregar a todo el pueblo frente al Tabernáculo: Al toque de las dos trompetas (Números 10:3). 
  2. Congregación de solo los lideres: Al toque de un solo trompeta (Números 10:4).
  3. Salida ordenada de campamentos, al primer toque salen los campamentos de oriente, al segundo toque salen los campamentos del sur (Números 10:56).
  4. El toque sin alarma era para congregar al pueblo con medios pacíficos (Números 10:7).
  5. Uso sacerdotal, solo los hijos de Aaron podían tocarlo en festividades especiales (Números 10:8).
  6. Convocatoria para la guerra, se tocaba en forma de alarma y todo el ejército se reunía para la batalla sabiendo que Jehová peleaba por ellos (Números 10:9).
  7. En las festividades y meses especiales, sobre los holocaustos se tocaban las trompetas (Números 10:10).


En uno de los rollos del Mar Muerto, en el Rollo de la Guerra, dice respecto a estas trompetas: “Los sacerdotes tocarán las trompetas de reunión y los levitas tocarán las trompetas del memorial; y cuando se levanten para la batalla, tocarán las trompetas de alarma para recordar delante de Dios”. En el Talmud y Midrash también se comenta acerca de estas trompetas, estas eran distinguidas del Shofar usado en las festividades y las asociaban con su uso exclusivo en el desierto. 


LA NUBE DE DIOS


“El día que el tabernáculo fue erigido, la nube cubrió el tabernáculo sobre la tienda del testimonio; y a la tarde había sobre el tabernáculo como una apariencia de fuego, hasta la mañana”.

Números 9:15


En Números 9:1523 tenemos uno de los pasajes más bellos relacionados con la presencia y guía de Dios para con su pueblo. La nube era una forma visible que descendía sobre el Tabernáculo como una manifestación de la presencia de Dios en medio de su pueblo, así como la guía y dirección que le proporcionaba. En Éxodo 40:3438 narran el mismo acontecimiento, la nube que cubrió el tabernáculo como señal visible de la presencia de Dios, sin embargo, en Éxodo es el momento inaugural después de que el Tabernáculo es finalizado, mostrando que Dios aprobaba la obra y decidía habitar en ella. En Números, aparte de manifestar la presencia de Dios en medio de su pueblo, la nube les daba dirección, así, este pasaje nos da las siguientes enseñanzas:


  1. Números 9:1516: La nube cubría el tabernáculo de día y de noche. Esto simboliza la presencia continua de Dios, la nube les daba protección en el día y el fuego luz en la noche.
  2. Números 9:1718: Cuando la nube se levantaba, el pueblo partía; cuando se detenía, acampaban. Aquí se enfatiza la obediencia al mandato divino, les daba dirección divina en cuanto a donde tenían que partir o donde tenían que permanecer.
  3. Números 9:1922: No importaba si la nube se quedaba muchos días, pocos días, una noche, dos días, un mes o un año, Israel debía esperar y moverse solo cuando Dios lo indicaba. Esto enseña paciencia y dependencia total.
  4. “Al mandato de Jehová acampaban, y al mandato de Jehová partían, guardando la ordenanza de Jehová como Jehová lo había dicho por medio de Moisés”, (Números 9:23).


Este pasaje nos muestra el deseo de Dios de cuidar y direccionar a su pueblo, hoy en día tenemos al Espíritu Santo quien nos guía a toda verdad y nos da discernimiento para tomar las mejores decisiones para encaminar a bien todos nuestros pasos, para ello, debemos obedecer su palabra, tomar en cuenta su consejo divino, para encontrarnos siempre en su voluntad: “Entonces tus oídos oirán a tus espaldas palabra que diga: Este es el camino, andad por él; y no echéis a la derecha, ni tampoco a la izquierda”, (Isaías 30:21). 


ISRAEL INICIA SU MARCHA POR EL DESIERTO


“En el año segundo, en el mes segundo, a los veinte días del mes, la nube se alzó del tabernáculo del testimonio. Y partieron los hijos de Israel del desierto de Sinaí según el orden de marcha; y se detuvo la nube en el desierto de Parán”.

Números 10:11-12


Con el toque de las trompetas de plata, Israel iniciaba por primera vez su marcha por el desierto rumbo a la tierra prometida después de su estadía en el monte Sinai. Fue en el año segundo, mes segundo, día veinte, cuando la nube se levantó y el pueblo partió, esto nos dice que Israel paso 11 meses acampando en el monte Sinai, considerando que llegaron al monte Sinai en el mes tercero, del primer año de haber salido de Egipto (Éxodo 19:1), de allí, parten desde dicho monte hasta Cade Barnea. Podemos considerar la increíble organización que el pueblo tenía para iniciar la marcha, primero, el grupo que estaba acampando al Este inician la marcha, estos eran las tribus de Judá y Isacar, Zabulón (Números 10:1416), luego, los levitas de los clanes de Gersón y Merari llevaban el tabernáculo, sus estructura y cortinas (Números 10:17). Luego, el segundo grupo inicia su marcha, el grupo del Sur, Rubén, Simeón y Gad (Números 10:1820); luego, le siguen los Coatitas quienes llevaban los muebles sagrados del santuario (Números 10:21). Posteriormente, el tercer grupo, el del Oeste, iniciaba su marcha, las tribus de Efraín, Manasés y Benjamín (Números 10:2224). Finalmente, parte el cuarto grupo, el del Norte, las tribus de Dan, Aser y Neftalí (Números 10:2527). Es de hacer notar que cada tribu tenía su propio líder: “... los hijos de Judá... Naasón hijo de Aminadab... Isacar... Natanael hijo de Zuar... Zabulón... Eliab hijo de Helón... Rubén... Elisur hijo de Sedeur... Simeón... Selumiel hijo de Zurisadai... Gad... Eliasaf hijo de Deuel... Efraín ... Elisama hijo de Amiud... Manasés ... Gamaliel hijo de Pedasur... Benjamín ... Abidán hijo de Gedeoni... Dan ... Ahiezer hijo de Amisadai... Aser... Pagiel hijo de Ocrán... Neftalí ... Ahira hijo de Enán...”, (Números 10:14-27). Cada líder era el príncipe de su tribu, designado por Dios (Números 1:516), el orden no era al azar, Judá siempre encabezaba la marcha, Dan cerraba como guardia de retaguardia. Los levitas (Gersón, Merari y Coat) marchaban intercalados, cuidando el tabernáculo y los objetos sagrados. Todo esto nos muestra cómo Dios había organizado, social, espiritual y militarmente a su pueblo para su marcha hacia la tierra prometida.


MOISÉS INVITA A SU SUEGRO A ACOMPAÑARLOS


“Entonces dijo Moisés a Hobab, hijo de Ragüel madianita, su suegro: Nosotros partimos para el lugar del cual Jehová ha dicho: Yo os lo daré. Ven con nosotros, y te haremos bien; porque Jehová ha prometido el bien a Israel. Y él le respondió: Yo no iré, sino que me marcharé a mi tierra y a mi parentela. Y él le dijo: Te ruego que no nos dejes; porque tú conoces los lugares donde hemos de acampar en el desierto, y nos serás en lugar de ojos. Y si vienes con nosotros, cuando tengamos el bien que Jehová nos ha de hacer, nosotros te haremos bien”.

Números 10:29-32


En estos versículos tenemos la invitación de Moisés a su suegro para que lo acompañará a la tierra prometida. Aqui se le llama Hobab, sin embargo, en otras partes del Pentateuco recibe otros nombres. El primer nombre con el que aparece es Reuel, cuando sus hijas le cuentan como Moisés las defendió de los pastores: Y volviendo ellas a Reuel su padre, él les dijo: ¿Por qué habéis venido hoy tan pronto? Ellas respondieron: Un varón egipcio nos defendió de mano de los pastores, y también nos sacó el agua, y dio de beber a las ovejas”, (Éxodo 2:18-19). El nombre Reuel, se traduce del hebreo, Reuél (רְעוּאֵל), el cual, literalmente significa, “amigo de Dios”. Luego, más adelante en Éxodo se le llama Jetro, sacerdote de Madián: Apacentando Moisés las ovejas de Jetro su suegro, sacerdote de Madián, llevó las ovejas a través del desierto, y llegó hasta Horeb, monte de Dios”, (Éxodo 3:1). El nombre de Jetro se traduce del hebreo Yitró (יִתְרוֹ), el cual significa, “Su Excelencia”. Finalmente, en Números se le llama Hobab, cuyo nombre se traduce del hebreo Kjobáb (חֹבָב), que significa, “amado” o “el que alegra”. ¿Por qué recibe tres nombres diferentes el suegro de Moisés? La crítica textual se lo atribuye a que son diferentes tradiciones, esto lo hace desde la posición Documentaria (JEPD: Yahvista, Elohísta, Sacerdotal, Deuteronomista), así, la tradición E lo llama Reuel, la tradición J lo llama Jetro y la tradición P, lo llama Hobab. Otros estudiosos afirman que el texto de Números no hace referencia al suegro de Moisés, sino a su cuñado: Entonces dijo Moisés a Hobab, hijo de Ragüel madianita, su suegro...”, (Números 10:29). Este texto podría parafrasearse:Moisés le dijo a Hobab, quien era hijo de Reuel el madianita que era su suegro. Por ello, la Nueva Traducción Viviente de la Biblia lo traduce: “Un día Moisés le dijo a su cuñado Hobab, hijo de Reuel, el madianita”, (Números 10:29, NTV). Aun siendo esto así, no explica por qué en otras partes del Pentateuco se le llama Jetro o Reuel. Los rabinos antiguos, en el Talmud y Midrash presentan una explicación muy razonable para los diferentes nombres del suegro de Moisés y explican que cada uno refleja un aspecto distinto de su carácter o títulos honoríficos, así, Reuel lo consideran su nombre propio, Jetro lo asocian como un título honorifico, “su excelencia”, mientras que Hobab, es un título que lo identifican como el “amado”, por su amor a la Tora o ley de Dios. Por tanto, la tradición judía no ve a los nombres del suegro de Moises como contradicciones, sino reflejos de su carácter y fe. 


Según el texto, Moisés invita a su suegro a acompañarlos y que cuidarían de él ya que había sido muy bueno con ellos y querían retribuirle, sin embargo, él no acepto: "... Yo no iré, sino que me marcharé a mi tierra y a mi parentela...” Aun así, Moisés le insistió ya que él podía ayudarles durante su travesía por el desierto: "... Te ruego que no nos dejes; porque tú conoces los lugares donde hemos de acampar en el desierto, y nos serás en lugar de ojos...” Después de esto, el texto no confirma que Jetro los haya acompañado, aunque si se deduce que al menos parte de su familia acompañó a Israel hasta la tierra prometida ya que se establecieron en ella: Los hijos del ceneo, suegro de Moisés, subieron de la ciudad de las palmeras con los hijos de Judá…” (Jueces 1:16). Además, este texto nos resalta la insistencia de Moisess en convencer a su suegro para que fuese participe de las promesas de Dios en la tierra prometida, un verdadero ejemplo para nosotros los cristianos de compartir y persuadir a nuestros amigos y familiares de participar de la fe y las bendiciones que Dios otorga



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