Sinopsis de Números (Parte IV): La preparación para seguir la dirección divina en el desierto (Números 7-9:1-14)


 

Al mandato de Jehová acampaban, y al mandato de Jehová partían, guardando la ordenanza de Jehová como Jehová lo había dicho por medio de Moisés”.

Números 9:23


INTRODUCCIÓN


Los capítulos que van del 5 al 9 del libro de Números nos presenta la organización y consagración del pueblo de Israel para seguir la dirección de Dios en el desierto, en esta oportunidad terminaremos el estudio de esta sección estudiando los capítulos 7 al 9 recordando que el propósito final de esta sección era que su pueblo aprendiese a guardar las ordenanzas de Dios para gozar de las promesas gloriosas del Señor baja la presencia de Dios


preparacion-direccion-divina
La preparación para seguir la dirección divina en el desierto



LA DEDICACIÓN DEL TABERNÁCULO (NÚMEROS 7-8:1-4)



El capítulo 7 trata acerca de las ofrendas dadas por los príncipes para dedicar el altar para los sacrificios y adoración antes de salir del monte Sinaí rumbo a la tierra prometidaEste capítulo inicia hablándonos del levantamiento del Tabernáculo en el desierto: “Aconteció que cuando Moisés hubo acabado de levantar el tabernáculo, y lo hubo ungido y santificado, con todos sus utensilios, y asimismo ungido y santificado el altar y todos sus utensilios”, (Números 7:1). Pareciera que en este caso el autor del libro retrocede en el tiempo y nos narra acontecimientos ocurridos en Éxodo 40:2, es decir, en el primer día del mes primero del segundo año; mientras que en Números 1, el relato inicio en el día primero del mes segundo, en el segundo año de su salida de la tierra de Egipto, esto nos enseña que el autor no necesariamente sigue un relato en el orden cronológico, sino, su interés es más teológico al colocar el relato de los sucesosEn este caso, el autor, antes de iniciar con el relato de los ritos establecidos un mes anterior, decidió iniciar con la organización del campamento y su santificación, para establecer el gobierno teocrático que los iba a gobernar, luego, relata la parte de los ritos a celebrar donde los principales lideres participaran para así mostrar como el pueblo entero estaba de acuerdo con sujetarse a la soberanía de Dios.


La ofrenda para la dedicación del tabernáculo (Números 7:1–9).


Después que el Tabernáculo fue erigido los príncipes de Israel ofrecieron sus ofrendas para dedicarlo: “... seis carros cubiertos y doce bueyes; por cada dos príncipes un carro, y cada uno un buey, y los ofrecieron delante del tabernáculo”, (Números 7:3). Estas ofrendas fueron dadas a los hijos de Leví, a los hijos de Gersón se les dieron dos carros y cuatro bueyes, a los hijos de Merari se le dieron cuatro carros y ocho bueyes, y a los hijos de Coat ninguno, porque ellos debían llevar los objetos sagrados sobre sus hombros. 


La ofrenda para la dedicación del altar (Números 7:10–88).


Posteriormente, los príncipes de cada una de las tribus de Israel presentan sus ofrendas para dedicar el altar, con esto, estaban consagrando el altar para dar inicio a los sacrificios del culto a Jehová que el pueblo le ofrecería. Las ofrendas presentadas por cada uno de los príncipes de cada tribu fue idéntica“... un plato de plata de ciento treinta siclos de peso, y un jarro de plata de setenta siclos, al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para ofrenda; una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso; un becerro, un carnero, un cordero de un año para holocausto; un macho cabrío para expiación; y para ofrenda de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año..., (Números 7:13-17).


El candelabro (Números 8:1-4).


Dios hablo a Moisés dando las instrucciones de la posición del candelabro de oro dentro del lugar santo: ...Cuando enciendas las lámparas, las siete lámparas alumbrarán hacia adelante del candelero...”, (Números 8:2). Dios instruyó a Moisés que Aarón debía encender las siete lámparas de manera que alumbraran hacia adelante, iluminando el lugar santo donde se encontraba el altar del incienso (Éxodo 30:1–10) y la mesa de los panes de la preposición (Éxodo 25:23–30; Levítico 24:5–9)El candelabro de oro iluminando todo el lugar santo simbolizaba la luz que Dios proveía a su pueblo en su direcciónla mesa de los panes de la proposición sobre la cual se colocaban doce panes, renovados cada semana, como símbolo de la presencia y provisión de Dios para las doce tribus; y el altar del incisodonde se quemaba incienso cada mañana y tarde, representaba las oraciones del pueblo que subían a Dios.


La voz de Dios en medio de los querubines.


“Y cuando entraba Moisés en el tabernáculo de reunión, para hablar con Dios, oía la voz que le hablaba de encima del propiciatorio que estaba sobre el arca del testimonio, de entre los dos querubines; y hablaba con él”.

Números 8:89


Después de toda la dedicación la gloria de Dios se manifiesta y se escucha la voz de Dios. Primero, vamos al atrio del Tabernáculodonde los príncipes de las 12 tribus de Israel ofrecieron sus ofrendas para consagrar el altar de bronce donde se realizarían los sacrificios a Dios, luego, Números 8:1-4 nos traslada al Lugar Santo, donde estaban el altar de bronce, la mesa de los panes de la proposición y el candelabro de 7 brazos cuyas lámparas se encienden para anunciar la presencia de Dios en ese lugar, finalmenteNúmeros 8:89 nos habla de Moisés escuchando la voz de Dios en el Lugar Santísimo, donde estaba el arca del pacto y sobre esta, el propiciatorio donde reposaban dos querubines, de en medio de los cuales el Señor hablaba evidenciando la presencia inequívoca de Dios en dicho lugar volviendo el Tabernáculo santo. Todo esto nos muestra como la presencia de Dios habitaba literalmente en medio de Israel a través del Tabernáculo, de hecho, los antiguos rabinos hablaban de cómo la gloria de Dios, o Shekiná, descendió desde el séptimo cielo para habitar en el Tabernáculo gracias a los que ellos llamaban, los siete justos en el Midrash Bamidbar Rabbah: “La Shejiná ascendió a los siete cielos a causa de los pecados de los hombres. Abraham la hizo descender del séptimo al sexto cielo, Isaac del sexto al quinto, Jacob del quinto al cuarto, Leví del cuarto al terceroCoat del tercero al segundo, Amram del segundo al primero, y Moisés la hizo descender del primero a la tierra. Entonces la Shejiná reposó en el tabernáculo”, (Bamidbar Rabbah 12:6).


LA DEDICACIÓN DE LOS LEVITAS PARA EL SERVICIO (NÚMEROS 8:5-26)


La dedicación de los levitas para consagrarlos para el servicio en el Tabernáculo y asistir a los sacerdotes fue parte de la preparación espiritual de Israel antes de partir camino a la tierra prometida. La dedicación de los levitas para el servicio era más sencilla que las de los sacerdotes, en el caso de los sacerdotes, la consagración implicaba el lavado con agua, vestirlo con vestiduras sacerdotales especiales, el ungimiento con aceite y se ofrecían los sacrificios de expiación, holocausto y consagración donde la sangre del sacrificio era aplicada en oreja, mano y pie del sacerdote (Levítico 8:23–24). Sin embargo, la consagración de los levitas era diferente: ... Rocía sobre ellos el agua de la expiación, y haz pasar la navaja sobre todo su cuerpo, y lavarán sus vestidos, y serán purificados. Luego tomarán un novillo, con su ofrenda de flor de harina amasada con aceite; y tomarás otro novillo para expiación. Y harás que los levitas se acerquen delante del tabernáculo de reunión, y reunirás a toda la congregación de los hijos de Israel. Y cuando hayas acercado a los levitas delante de Jehová, pondrán los hijos de Israel sus manos sobre los levitas; y ofrecerá Aarón los levitas delante de Jehová en ofrenda de los hijos de Israel, y servirán en el ministerio de Jehová. Y los levitas pondrán sus manos sobre las cabezas de los novillos; y ofrecerás el uno por expiación, y el otro en holocausto a Jehová, para hacer expiación por los levitas. Y presentarás a los levitas delante de Aarón, y delante de sus hijos, y los ofrecerás en ofrenda a Jehová”, (Números 8:7-13). Los levitas fueron dedicados para asistir a los sacerdotes, mientras que los sacerdotes ministraban directamente en el altar los sacrificios, incienso y bendiciones, los levitas los asistían en el transporte y cuidado del tabernáculo, así como el apoyo en servicio: “Y yo he dado en don los levitas a Aarón y a sus hijos de entre los hijos de Israel, para que ejerzan el ministerio de los hijos de Israel en el tabernáculo de reunión, y reconcilien a los hijos de Israel; para que no haya plaga en los hijos de Israel, al acercarse los hijos de Israel al santuario”, (Números 8:19). También se especifica la edad de servicio, de 25 a 50 años (Números 8:24–26). Después de los 50 años ayudaban, pero no cargaban responsabilidades principales. Como vemos, la preparación de Israel para iniciar su peregrinación por el desierto rumbo a la tierra prometida no solo consideraba la organización del liderazgo, ejercito y del pueblo, sino, la espiritual, en este sentido, aquellos servidores que ministrarían estaban organizados para tal fin. La verdad que a toda nuestra preparación y organización debe acompañar la espiritual, sin ella, lo más importante se deja de lado.


LA CELEBRACIÓN DE LA PASCUA (NÚMERO9:1-14)


“Habló Jehová a Moisés en el desierto de Sinaí, en el segundo año de su salida de la tierra de Egipto, en el mes primero, diciendo: Los hijos de Israel celebrarán la pascua a su tiempo. El decimocuarto día de este mes, entre las dos tardes, la celebraréis a su tiempo; conforme a todos sus ritos y conforme a todas sus leyes la celebraréis”.

Números 9:1-3


Aqui vemos la celebración de la segunda pascua que Israel celebro, la primera se realizó antes de salir de Egipto, cuando Dios ordena la muerte de los primogénitos: “Y aconteció que a la medianoche Jehová hirió a todo primogénito en la tierra de Egipto…”, (Éxodo 12:29). Fue durante este momento que Dios les dijo que esto sería el inicio del primer año, el primer mes: Este mes os será principio de los meses… Tomarán cada uno un cordero… y lo guardaréis hasta el día catorce… y lo inmolará toda la congregación”, (Éxodo 12:2–6). De esta forma se celebró la primera pascua y quedo establecido como un ritual a celebrar cada año“Y guardaréis esto por estatuto perpetuo… Y cuando entréis en la tierra… guardaréis este rito”, (Éxodo 12:24–25). Siguiendo la conexión de Éxodo con esta parte de Números, podemos entender el orden cronológico en el que se dan los acontecimientos, primero, en el mes 1 del año segundo, en el día 1 se erige el Tabernáculo (Éxodo 40), luego, los días del 1 al 12, cada príncipe de cada una de las tribus de Israel ofrece sus ofrendas para la purificación del altar (Números 7), y finalmente, en el día 14 se celebra la pascua. De esta forma, Dios sigue el orden para preparar espiritualmente a su pueblo, desde la purificación de ellos, la preparación del Tabernáculo y el altar, la ordenación de los sacerdotes y levitas, hasta culminar con la celebración de la pascua, aun estando en medio del desiertoTeológicamente, la Pascua fue instituida para recordar la liberación de Israel de la esclavitud en Egipto y para enseñar que la salvación viene por la sangre del sustituto, de allí que la Pascua era, ante todo, un recordatorio permanente de lo que Dios hizo en Egipto“Este día os será en memoria…”, (Éxodo 12:14), y anunciaba la necesidad de que el hombre fuese redimido de sus pecados por medio de la sangre de un cordero que tomaba nuestro lugar, por ello, Pablo, identifica a Cristo como nuestra pascua: “... porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros”, (1 Corintios 5:7).           Ahora, para aquellos que ceremonialmente se encontraban impuros quedaban excluidos de la pascua, por ello, estos clamaron por una solución para no perderse la celebraciónPero hubo algunos que estaban inmundos a causa de muerto, y no pudieron celebrar la pascua aquel día; y vinieron delante de Moisés y delante de Aarón aquel día, y le dijeron aquellos hombres: Nosotros estamos inmundos por causa de muerto; ¿por qué seremos impedidos de ofrecer ofrenda a Jehová a su tiempo entre los hijos de Israel? Y Moisés les respondió: Esperad, y oiré lo que ordena Jehová acerca de vosotros. Y Jehová habló a Moisés, diciendo: Habla a los hijos de Israel, diciendo: Cualquiera de vosotros o de vuestros descendientes, que estuviere inmundo por causa de muerto o estuviere de viaje lejos, celebrará la pascua a Jehová. En el mes segundo, a los catorce días del mes, entre las dos tardes, la celebrarán...”, (Números 9:6-11). De esta forma, todos tuvieron la oportunidad de celebrar la pascua mostrándonos Dios su gran misericordia al no dejar a nadie excluido de esta fiesta santa.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario