“Y alcé mis ojos y miré…”.
Daniel 10:5
INTRODUCCIÓN
“Y alcé mis ojos y miré…” Con estas palabras se da inicio a otra increíble visión
profética que Daniel recibirá y que con la ayuda del Ángel Gabriel podrá
entender su interpretación. Con tan solo 3 capítulos más el libro de Daniel
casi llega a su final, un libro que por mucho nos ha demostrado la veracidad de
la Biblia como palabra infalible e inerrante de Dios al considerar, no solo las
grandes enseñanzas espirituales que este posee, sino también la precisión y
detalle profético que concuerda en gran manera con los datos históricos,
confirmando así que dichas profecías ya se han cumplido en su mayoría, y aunque
algunos opinan Daniel es un libro postevemtum, es decir, que se escribió en
forma de profecía cuando todos los acontecimientos históricos habían pasado,
muchos creemos que no es así, sino que Daniel realmente fue un personaje
histórico a quien Dios le revelo tremendas profecías.
UN RESUMEN DEL LIBRO DE DANIEL
.jpg)
Panorama del plan profético de Dios para con Israel
Si
hacemos un recuento del libro de Daniel, el siguiente esquema conceptual puede
ayudarnos a entender su contenido. Lo primero que tenemos en este libro es la
aparición de Daniel y sus tres amigos siendo deportados a Babilonia, donde
intentaron borrar su identidad judía cambiándoles el nombre, enseñándoles el
idioma caldeo, todas sus ciencias, cultura babilónica y religión, sin embargo,
ya vimos que estos jóvenes hebreos se mantuvieron fieles. Luego, tenemos el
episodio del sueño de Nabucodonosor, donde este monarca ve una enorme estatua
que se erige compuesta por varios elementos preciosos, dicho sueño es
interpretado por Daniel y aquí Dios le revela su plan profético para con las
naciones gentiles. Posteriormente tenemos una sección histórica narrativa donde
vemos la soberanía de Dios en los asuntos humanos, así, vemos el episodio de la
soberbia de Nabucodonosor el cual manda a erigir una estatua de oro a la cual
exige que se adore, pero los tres jóvenes hebreos, Sadrac, Mesac y Abed-negó se
reúsan a hacerlo, lo cual provoca el enojo de Nabucodonosor y por ello los echa
en un horno de fuego, pero de allí Dios los salva impidiendo que aun sus ropas
se quemen y allí en medio de las llamas aparece un ser semejante a los hijos de
los dioses, tal y como Nabucodonosor lo llama, que no es más que la aparición
de Cristo antes de su encarnación. La historia de Nabucodonosor termina con el
relato de su locura la cual vino como un castigo de Dios por su extrema
altivez, al final, el monarca recobra su lucides y termina reconociendo que el
Señor es Dios y pone y quita reyes. Luego, tenemos la visión de las 4 bestias
con la que finaliza la sección que nos muestra el plan profético de Dios para
con las naciones gentiles.
El panorama de la consumación del plan de Dios.
A partir del capítulo 8, con la visión
del Carnero y el Macho Cabrío se nos introduce a una nueva sección del libro
donde se presenta el plan profético de Dios para con la nación de Israel, la
profecía de las 70 semanas nos habla mucho de eso y es algo que ya consideramos
en estudios pasados. Ahora, a partir del capítulo 10 daremos seguimiento a
estas increíbles profecías. Así que para entender esta última sección que
comprende los capítulos 10, 11 y 12 del libro de Daniel, presentamos el siguiente
esquema conceptual donde se puede apreciar el panorama de la consumación del
plan de Dios para con el pueblo de Israel. En este sentido en el capítulo 10 el
profeta tiene la visión de un personaje celestial, quien creemos que es una
aparición de Jesús antes de su encarnación, también Gabriel vuelve a hacer su
aparición para revelarle a Daniel las profecías presentadas en el capítulo 11 y
la realidad de la lucha espiritual que se libra en paralelo en el mundo
inmaterial, luego, todo el capítulo 11 corresponde a las profecías
concernientes a los reyes del norte y del sur, sus continuas guerras y la forma
de como afectaron a Israel, ahora, comenzando en Daniel 11:36 y hasta el 12:13
el profeta recibe información de hechos relacionados con el tiempo de la tribulación
escatológica que Israel experimentará cuando el anticristo haga su aparición en
el escenario de la historia y terminamos el capítulo 12 con la esperanza de la
resurrección de los muertos y la liberación final de Israel al fin de los
tiempos. Así que de esta manera podríamos resumir el contenido de los últimos 3
capítulos de Daniel.
LA VISIÓN JUNTO AL RIO HIDEKEL
“En el año tercero de Ciro rey de Persia fue
revelada palabra a Daniel, llamado Beltsasar; y la palabra era verdadera, y el
conflicto grande; pero él comprendió la palabra, y tuvo inteligencia en la
visión. En aquellos días yo Daniel estuve afligido por espacio de tres semanas.
No comí manjar delicado, ni entró en mi boca carne ni vino, ni me ungí con
ungüento, hasta que se cumplieron las tres semanas. Y el día veinticuatro del
mes primero estaba yo a la orilla del gran río Hidekel. Y alcé mis ojos y
miré…”
Daniel
10:1-5
Así que entremos rápidamente a estudiar
el contenido y en Daniel 10 y en los primeros 5 versículos tenemos la
introducción a toda esta nueva sección donde vemos a Daniel junto a la orilla
del gran rio Hidekel, este nos dice que: “En el año
tercero de Ciro rey de Persia le fue revelada palabra de Dios, y afirma que
esta palabra era verdadera, y el conflicto grande; pero él comprendió la
palabra, y tuvo inteligencia en la visión...” Además, nos agrega que
en aquellos días Daniel estuvo afligido por espacio de tres semanas. No comió
manjar delicado, ni entró en su boca carne ni vino, ni se ungió con ungüento,
hasta que se cumplieron las tres semanas. Por estas palabras podemos entender
lo angustiante que fue para Daniel recibir estas visiones y fue hasta el día veinticuatro
del mes primero que Daniel estaba a la orilla del gran río Hidekel que recibió
la increíble visión que lo dejaría atónito y sin fuerzas. Ahora, si nos fijamos
dice que fue e las orillas del rio Hidekel que Daniel recibió la visión, el
cual se cree que es el nombre que los judíos le daban al rio Tigris, es aquí
donde Daniel 10:5 dice: “Y alcé mis ojos y miré…”.
LA VISIÓN DEL SER RESPLANDECIENTE
“Y alcé mis ojos y miré, y he aquí un varón
vestido de lino, y ceñidos sus lomos de oro de Ufaz. Su cuerpo era como de
berilo, y su rostro parecía un relámpago, y sus ojos como antorchas de fuego, y
sus brazos y sus pies como de color de bronce bruñido, y el sonido de sus
palabras como el estruendo de una multitud… Quedé, pues, yo solo, y vi esta
gran visión, y no quedó fuerza en mí, antes mi fuerza se cambió en
desfallecimiento, y no tuve vigor alguno”.
Daniel
10:5-6, 9
Esta nueva visión es deslumbrante y
totalmente asombrosa, de tal manera de que cuando Daniel alza sus ojos ve a un
varón vestido de lino, y ceñidos sus lomos de oro de Ufaz. Dice que Su cuerpo
era como de berilo, su rostro parecía un relámpago, sus ojos como antorchas de
fuego, sus brazos y pies como de color de bronce bruñido, y el sonido de sus
palabras como el estruendo de una multitud. Definitivamente la visión de este
glorioso varón es impactante, tanto que el profeta quedo sin fuerzas ni vigor
alguno. Ante semejante visión nos podemos preguntar: ¿quién es este varón
resplandeciente y totalmente glorioso? Bueno, la mayoría de los estudiosos
bíblicos concuerda en que se trata de una teofanía, es decir, una aparición de
Jesucristo antes de su encarnación. Las características que lo definen nos
hablan de su carácter glorioso y divino, Daniel lo ve vestido de lino, lo cual
nos habla de su dignidad sacerdotal y real, su cintura esta ceñida con un cinto
de oro de Ufaz, Ufaz se cree que era una región de donde se traían el oro y que
hoy en día se desconoce su ubicación exacta, y en sí, el cinto de oro destaca
su divinidad y realeza. También nos dice que Su cuerpo era como berilio y su
rostro parecía un relámpago, lo cual nos hablar que era un ser totalmente
resplandeciente, como los más magníficos elementos brillantes de esta tierra
que es un símbolo de su gran gloria. De acuerdo con la visión de Daniel, este
varón resplandeciente tiene sus ojos como antorchas de fuego, lo cual nos habla
de su capacidad de Juez Justo de escudriñar todos los corazones y mentes,
luego, sus brazos y pies son como el broce bruñido, lo cual es un indicativo de
poder y capacidad de aplastar en un juicio a todos sus enemigos y finalmente,
sus palabras son como el estruendo de una multitud, lo cual definitivamente nos
habla de su gran autoridad.
La visión de Juan del Cristo glorificado
Ahora, esta visión del varón
resplandeciente de Daniel 10:5-6 tiene una gran semejanza con la visión que
Juan, el apóstol, recibió allá en la isla de Patmos y que se encuentra registrada
en Apocalipsis 1:12-17 y que se conoce como la visión del Cristo Glorificado. Aquí
Cristo se le aparece a Juan estando él exiliado en la isla Patmos y nos
describe la forma asombrosa de como Cristo se le apareció al apóstol: “Y me volví para ver la voz
que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro, y en medio de los
siete candeleros, a uno semejante
al Hijo del Hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies,
y ceñido por el pecho
con un cinto de oro. Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como
nieve; sus ojos como llama de fuego; y sus pies semejantes al bronce bruñido,
refulgente como en un horno; y su voz como estruendo de muchas aguas.
Tenía en su diestra siete estrellas; de su boca salía una espada aguda de dos
filos; y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza. Cuando le
vi, caí como muerto a sus pies”, (Apocalipsis 1:12-17). Definitivamente
existe una gran semejanza en ambas visiones.
The Vision of
John on Patmos
|
By Julius
Schnorr von Carolsfeld - Die Bibel in Bildern, Public Domain,
https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=5490920 |
Ahora, si consideramos más a detalle la visión de Juan vemos que definitivamente se trata de la visión de Cristo glorificado, contraria a la imagen de un Cristo crucificado y angustiado, o incluso en derrota como sus enemigos quisieran verlo, Juan nos revela en Apocalipsis que Jesús ha resucitado totalmente glorioso, con autoridad y poder. En la visión de Juan, Cristo se encuentra en medio de 7 candeleros, candeleros de lámparas individuales y no unidas sus ramas como en el menora o candelabro de 7 brazos, en este caso cada candelero es independiente y simboliza a una de las 7 iglesias a las que ira dirigido el mensaje de Apocalipsis 2-3. En su diestra vemos que tiene 7 estrellas que simbolizan los pastores de cada una de estas iglesias. Al continuar con la lectura nos damos cuenta la increíble descripción que tenemos de Cristo en esta visión: Se nos dice que es uno semejante al Hijo del Hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro. Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve; sus ojos como llama de fuego; y sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un horno; y su voz como estruendo de muchas aguas. De esta manera es descrito Cristo en Apocalipsis 1:12-17 y si hacemos una comparación con el varón resplandeciente de Daniel 10:5-6, sus semejanzas quedan evidenciadas, así: Ambos personajes están vestidos espléndidamente y de un blanco puro, también sus cinturas están ceñidas con un cinto de oro, sus ojos son como antorchas de fuego, como llamas que consumen a sus enemigos, sus pies son como el broce bruñido y la voz de ambos personajes como estruendo de muchas aguas, así que definitivamente podemos creer que lo que Daniel está viendo en el capítulo 10 es una visión de Cristo, antes de su encarnación. En la siguiente figura podemos ver la semejanza que estamos explicando.
.png)
Comparación entre las visiones de Daniel y Juan
Así que podemos afirmar que aquella visión
que Daniel tuvo fue una manifestación gloriosa del Hijo del Hombre, del Cristo
antes de su encarnación y esta portentosa visión traería consigo más
revelaciones que le serien conferidas a Daniel.
.jpg)
.jpg)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario