"Entonces algunos que venían de Judea enseñaban a los hermanos: Si no os circuncidáis conforme al rito de Moisés, no podéis ser salvos. Como Pablo y Bernabé tuviesen una discusión y contienda no pequeña con ellos, se dispuso que subiesen Pablo y Bernabé a Jerusalén, y algunos otros de ellos, a los apóstoles y a los ancianos, para tratar esta cuestión. Ellos, pues, habiendo sido encaminados por la iglesia, pasaron por Fenicia y Samaria, contando la conversión de los gentiles; y causaban gran gozo a todos los hermanos”.
Hechos 15:1-3
INTRODUCCIÓN
Recordemos que para este momento nos encontramos después del primer viaje misionero de Pablo, que podría ubicarse en el año 49 d.C., aproximadamente 15 años después de Pentecostés. Como vemos los años han pasado y hemos visto como la iglesia del Señor se ha abierto paso y formándose cada vez más no solo en su liturgia, sino, en su doctrina y diferencia con la religión del judaísmo. Ahora, Lucas nos introduce a una parte de la historia eclesiástica donde se dio la primera de las controversias teológicas para responder a la pregunta: La salvación, ¿es por gracia o por obras?
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La primera controversia teológica: ¿Salvos por gracia o por obras?
LA INSISTENCIA DE UNA SALVACIÓN POR MEDIO DE LAS OBRAS
“Entonces algunos que venían de Judea enseñaban a los hermanos: Si no os circuncidáis conforme al rito de Moisés, no podéis ser salvos”.
Hechos 15:1
En esta ocasión vemos a unos judíos convertidos a Cristo que llegaron a Antioquía de Siria a enseñar a los cristianos gentiles de esa región: Entonces algunos que venían de Judea enseñaban a los hermanos: Si no os circuncidáis conforme al rito de Moisés, no podéis ser salvos. Este grupo es llamado como los judaizantes. Los judaizantes eran un grupo dentro de la iglesia primitiva que insistía en que los creyentes gentiles (no judíos) que aparte de creer en Jesús como el Mesías, debían cumplir la Ley de Moisés —especialmente la circuncisión— para poder ser salvos. El término “judaizante” en sí no lo encontramos en la Biblia, más que todo es un concepto técnico y teológico que se utiliza para referirse a aquellos que intentaban convencer que para ser salvos, creer en Cristo no era suficiente, sino, se debía obedecer la ley de Moisés, este grupo trato de influir mucho en el pensamiento cristiano, años más tarde Pablo contendería con ellos en sus cartas a los Gálatas, especialmente en Gálatas 2:4–5; 5:1–12 y en Filipenses advierte: “Guardaos de los perros, guardaos de los malos obreros, guardaos de los mutiladores del cuerpo. Porque nosotros somos la circuncisión, los que en espíritu servimos a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne”, (Filipenses 3:2-4). En este caso, los mutiladores del cuerpo eran los judaizantes que les enseñaban a los gentiles a circuncidarse, luego, Ireneo de Lyon (siglo II d.C.) en su obra Contra las Herejías (Adversus Haereses), Libro III, capítulo 12, sección 15, denunciaba a este grupo: “Algunos, sin rechazar el Evangelio, mezclan con él la observancia de la ley, y así no tienen esperanza firme en lo que Cristo ha traído”. Luego, Agustín de Hipona y Jerónimo (siglos IV-V d.C.), en algunas de sus obras tomaron el término del verbo latino judaizare, derivado del griego ioudaïzein de Gálatas 2:14, para referirse a aquellos que querían mezclar la fe cristiana con la obligación de cumplir la Ley mosaica, surgiendo así este término, “judaizantes”. De igual manera, Martín Lutero, en su obra, Sobre los judíos y sus mentiras (1543), criticaba el intento de introducir las costumbres judías en la iglesia como si Cristo no bastare. Y así, con el tiempo el termino judaizante se ha referido a aquellos grupos que enseñaban que la fe en Cristo no era suficiente para ser salvos, sino, se debía continuar observando la ley mosaica.
El tema de la salvación por gracia era un concepto teológico diferente y totalmente opuesto a la creencia de su época, incluso hoy en día se sigue considerando que la salvación se alcanza a través de buenas obras o por pertenecer a un secta o religión en específico, a la mente humana le parece difícil creer en una salvación sin méritos o esfuerzos humanos. Pensar que un hombre malvado puede perdonársele sus pecados sin obras es chocante y difícil de digerir, de allí que todas las religiones del mundo consideren las buenas obras como indispensables para que el hombre haga penitencia o redima sus pecados. No obstante, Pablo y Bernabé traían un mensaje diferente que había sido enseñado en la iglesia de Antioquía de Siria; pero ahora, los judaizantes querían convencerlos de que les faltaba algo, que creer en Jesús como Mesías no era suficiente, sino, debían guardar la ley de Moisés.
CONTIENDA Y LA BÚSQUEDA DE LA VERDAD
“Como Pablo y Bernabé tuviesen una discusión y contienda no pequeña con ellos, se dispuso que subiesen Pablo y Bernabé a Jerusalén, y algunos otros de ellos, a los apóstoles y a los ancianos, para tratar esta cuestión”.
Hechos 15:2
Cuando Pablo y Bernabé se enteraron de la enseñanza que estos judaizantes estaban introduciendo en medio de la iglesia de Antioquía de Siria, se desato una discusión al respecto: Como Pablo y Bernabé tuviesen una discusión y contienda no pequeña con ellos. La RV60 dice que se desato "... una discusión y contienda no pequeña con ellos...”, (Hechos 15:2), la Nueva Versión Internacional de la Biblia lo traduce diciendo: “Esto provocó un altercado y un serio debate de Pablo y Bernabé con ellos...”, (Hechos 15:2, NVI), mientras que la Nueva Traducción Viviente dice: “Pablo y Bernabé no estaban de acuerdo con ellos y discutieron con vehemencia...”, (Hechos 15:2, NTV). Como vemos, la discusión fue seria, un verdadero debate que provoco una serie controversia en medio de la iglesia de Antioquía de Siria; Pablo y Bernabé no estaban dispuestos a que esta doctrina de salvación de Cristo más la ley de Moisés se introdujera, tan grande fue el debate que decidieron subir a Jerusalén para discutir el tema: Se dispuso que subiesen Pablo y Bernabé a Jerusalén, y algunos otros de ellos, a los apóstoles y a los ancianos, para tratar esta cuestión. Podemos ver cómo la iglesia buscó llegar a una conclusión ante este debate teológico que podía provocar una división en medio de ellos, y aún peor, introducir una doctrina errónea en medio de la congregación; por ello, lo mejor era subir a Jerusalén, para que junto con los apóstoles y los ancianos de dicha iglesia se llegase a una conclusión que sería decisiva en la confesión de fe de los creyentes. Ahora, lo importante aquí es entender que la iglesia siempre debe buscar la verdad y armonía doctrinal, por un lado, la Biblia nos llama a vivir en armonía los unos con los otros, a no enfrascarse en necias discusiones que no llevan a nada: “Pero evita las cuestiones necias, y genealogías, y contenciones, y discusiones acerca de la ley; porque son vanas y sin provecho”, (Tito 3:9). Debemos seguir todo aquello que realmente contribuya a nuestra edificación: “Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación”, (Romanos 14:19). Sin embargo, también la iglesia es llamada a contender ardientemente por la fe desmintiendo toda enseñanza torcida que conduzca al infierno: “Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos”, (Judas 3). Hoy en día es importante que la iglesia se encuentre unidad, unida en un mismo Espíritu, una misma fe, una misma doctrina: “Un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos”, (Efesios 4:4–6).
GRAN GOZO POR TAN GRANDE SALVACIÓN
“Ellos, pues, habiendo sido encaminados por la iglesia, pasaron por Fenicia y Samaria, contando la conversión de los gentiles; y causaban gran gozo a todos los hermanos”.
Hechos 15:3
Después del gran debate, la iglesia tomo la decisión de resolver el asunto en Jerusalén, con los apóstoles y ancianos de allí, así que partieron: Ellos, pues, habiendo sido encaminados por la iglesia, pasaron por Fenicia y Samaria, contando la conversión de los gentiles; y causaban gran gozo a todos los hermanos. Podemos ver aquí como ante la controversia teológica la iglesia busco no solo quedarse en el conflicto, sino, en presentar defensa, luego, busco consultar con la iglesia hermana de Jerusalén para encontrar discernimiento y mayor entendimiento para llegar a una conclusión con la ayuda del Espíritu Santo que conduzca a la unidad, pero, al mismo tiempo, la iglesia se gozó por el relato de Pablo y Bernabé de las conversiones de los gentiles a la fe, aun en medio de todo esto, la iglesia se regocijo con gran corazón.

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