“Cuando salieron ellos de la
sinagoga de los judíos, los gentiles les rogaron que el siguiente día de reposo
les hablasen de estas cosas. Y despedida la congregación, muchos de los judíos
y de los prosélitos piadosos siguieron a Pablo y a Bernabé, quienes,
hablándoles, les persuadían a que perseverasen en la gracia de Dios. El
siguiente día de reposo se juntó casi toda la ciudad para oír la palabra de
Dios. Pero viendo los judíos la muchedumbre, se llenaron de celos, y rebatían
lo que Pablo decía, contradiciendo y blasfemando. Entonces Pablo y Bernabé,
hablando con denuedo, dijeron: A vosotros a la verdad era necesario que se os
hablase primero la palabra de Dios; más puesto que la desecháis, y no os
juzgáis dignos de la vida eterna, he aquí, nos volvemos a los gentiles. Porque
así nos ha mandado el Señor, diciendo: Te he puesto para luz de los gentiles, A
fin de que seas para salvación hasta lo último de la tierra. Los gentiles,
oyendo esto, se regocijaban y glorificaban la palabra del Señor, y creyeron
todos los que estaban ordenados para vida eterna. Y la palabra del Señor se
difundía por toda aquella provincia. Pero los judíos instigaron a mujeres
piadosas y distinguidas, y a los principales de la ciudad, y levantaron
persecución contra Pablo y Bernabé, y los expulsaron de sus límites. Ellos
entonces, sacudiendo contra ellos el polvo de sus pies, llegaron a Iconio. Y
los discípulos estaban llenos de gozo y del Espíritu Santo”.
Hechos 13:42-52
INTRODUCCIÓN
Esta vez finalizaremos el estudio del capítulo 13 del libro
de Hechos de los Apóstoles donde hemos podido aprender cómo el evangelio
comenzó a predicarse y llegar a diferentes partes del mundo conocido. En este
caso, Pablo y Bernabé habían comenzado su primer viaje misionera y habían
llegado a una ciudad importante llamada Antioquía de Pisidia donde su primer
mensaje impacto a sus oyentes, ahora, finalizamos este capítulo con el
desenlace de esta interesante historia.

Un evangelio para todas las naciones
EL EVANGELIO CONTINÚA PROPAGÁNDOSE EN LA CIUDAD
“Cuando salieron ellos de la sinagoga de los judíos, los gentiles
les rogaron que el siguiente día de reposo les hablasen de estas cosas. Y
despedida la congregación, muchos de los judíos y de los prosélitos piadosos
siguieron a Pablo y a Bernabé, quienes, hablándoles, les persuadían a que
perseverasen en la gracia de Dios”.
Hechos 13:42-43
Después de su primer mensaje, el Espíritu Santo había
inquietado los corazones de aquellos judíos y prosélitos que habían escuchado a
Pablo: Cuando salieron ellos de la sinagoga de los
judíos, los gentiles les rogaron que el siguiente día de reposo les hablasen de
estas cosas. Y despedida la congregación, muchos de los judíos y de los
prosélitos piadosos siguieron a Pablo y a Bernabé, quienes, hablándoles, les
persuadían a que perseverasen en la gracia de Dios. Dios respaldaba
a sus heraldos y definitivamente el mensaje que Pablo llevaba era totalmente
novedoso para su tiempo, especialmente para los gentiles que consideraban el
hecho de la salvación sin la necesidad de observar la ley de Moisés y aún más,
el llegar a tener los mismos privilegios espirituales que los judíos, aun
siendo ellos gentiles. Esto debió impactar el corazón de los gentiles en
gran manera.
LOS CELOS DE LOS JUDÍOS
“El siguiente día de reposo se juntó casi toda la ciudad para oír la
palabra de Dios. Pero viendo los judíos la muchedumbre, se llenaron de celos, y
rebatían lo que Pablo decía, contradiciendo y blasfemando”.
Hechos 13:44-45
Lucas nos dice: El siguiente día
de reposo se juntó casi toda la ciudad para oír la palabra de Dios,
lo cual nos muestra el gran respaldo que los apóstoles tuvieron de parte del
Espíritu Santo en su obra misionera. Aquí vemos dos cosas interesantes que
queremos resaltar, la primera, la necesidad del respaldo del Espíritu Santo
para hacer su obra. Definitivamente el mensaje del evangelio no depende
de la elocuencia del orador o su habilidad para persuadir a su audiencia, sino,
de ser fiel a su comisión de transmitir la verdad del evangelio. El
evangelio se basta a sí mismo para atraer a los pecadores cansados y cargados a
los pies de Cristo por ofrecer un mensaje de esperanza para los corazones de
hombres y mujeres que se sientan condenados y totalmente desahuciados, aquellos
que las religiones de este mundo solo saben colocar pesadas cargas que lejos de
liberarlos, los atan más a una conciencia acusadora. Lo segundo, Pablo y
Bernabé debieron continuar predicando el mensaje del evangelio durante el resto
de la semana, ya que el texto nos dice: El
siguiente día de reposo… o sea, la siguiente semana se juntó casi
toda la cuidad para oír la palabra de Dios. Lo más seguro es que los más
interesados en el mensaje del evangelio hayan sido los gentiles. Entre estos
gentiles podríamos identificar 2 grupos, los primeros, los prosélitos,
es decir, aquellos gentiles que se convertían al Dios de Israel, pero, por no
ser de nacionalidad judía, no tenían todos los derechos que un judío de sangre,
pero eran discipulados, circuncidados y bautizados para que obedecieran la ley
de Moisés y pudiesen vivir de acuerdo con ella, acudiendo a las sinagogas,
aunque en lugares diferentes a la que los judíos ocupaban. El otro grupo eran los
temerosos de Dios: “Entonces Pablo,
levantándose, hecha señal de silencio con la mano dijo: Varones israelitas, y los que teméis a Dios,
oíd”, (Hechos 13:16). Este grupo no se entregaban a la
observancia de la ley de Moisés al 100%, sino solo eran simpatizantes del Dios
de Israel, por estar de acuerdo con algunas de sus enseñanzas. Ahora, podemos
imaginarnos lo difícil que era para un gentil, ya sea simpatizante o prosélito,
el seguir al Dios de Israel, porque prácticamente la ley era una verdadera
carga, a parte que los mismos judíos los consideraban como inferiores en
privilegios por no pertenecer a su nación, pero ahora, Pablo anunciaba un
mensaje que les decía que ya no es necesario el sujetarse a la ley y que Dios
no hacia acepción de personas, por lo que esto debió alegrar en gran manera a
los judíos a tal punto que solo bastaba creer y por tal motivo, la noticia corrió
entre ellos tan rápido durante esa semana que muchos habían llegado aquel día
para escuchar ese nuevo mensaje. El problema con esto es que los judíos se
llenaron de envidia cuando presenciaron esto: Pero
viendo los judíos la muchedumbre, se llenaron de celos, y rebatían lo que Pablo
decía, contradiciendo y blasfemando. Que triste realidad religiosa
es esta, aquella religión egoísta, que siempre excluye a otros de la
misericordia de Dios y se considera como los únicos merecedores de las
bendiciones de Dios, así eran estos judíos, les molestaba la idea de pensar que
un gentil pudiese heredar el reino de Dios al igual que ellos, por ello,
comenzaron a contradecir el mensaje de Pablo e incluso a blasfemarlo.
UN MENSAJE UNIVERSAL ANUNCIADO POR LOS PROFETAS
“Entonces Pablo y Bernabé, hablando con denuedo, dijeron: A vosotros
a la verdad era necesario que se os hablase primero la palabra de Dios; más
puesto que la desecháis, y no os juzgáis dignos de la vida eterna, he aquí, nos
volvemos a los gentiles. Porque así nos ha mandado el Señor, diciendo: Te he
puesto para luz de los gentiles, A fin de que seas para salvación hasta lo
último de la tierra”.
Hechos 13:46-47
Ante las palabras que contradecían el mensaje del evangelio,
Pablo y Bernabé no se quedaron cayados, antes lo defendieron con gran entrega y
celo: Entonces Pablo y Bernabé, hablando con
denuedo, dijeron: A vosotros a la verdad era necesario que se os hablase
primero la palabra de Dios; más puesto que la desecháis, y no os juzgáis dignos
de la vida eterna, he aquí, nos volvemos a los gentiles. El interés
genuino de Pablo por su pueblo lo llevo a predicarles primero a los judíos,
pero al ver la dureza de corazón de estos, se volvía a los gentiles, pero
quiere dejar claro que esto que estaba aconteciendo no eran ideas de él, sino,
en las mismas profecías se había anunciado que este mensaje no sería
exclusivo solo de los judíos, sino, incluiría a todas las naciones: Porque así nos ha mandado el Señor, diciendo: Te he puesto
para luz de los gentiles, A fin de que seas para salvación hasta lo último de
la tierra. Prácticamente aquí está citando al profeta Isaías, por lo
que sus argumentos cobran mayor peso por ser respaldada por la palabra de Dios:
“dice: Poco es para mí que tú seas mi siervo para
levantar las tribus de Jacob, y para que restaures el remanente de Israel;
también te di por luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta lo
postrero de la tierra”, (Isaías 49:6).
EL REGOCIJO DE LOS GENTILES VERSUS LA ENVIDIA DE LOS JUDÍOS
“Los gentiles, oyendo esto, se regocijaban y glorificaban la palabra
del Señor, y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna. Y la
palabra del Señor se difundía por toda aquella provincia. Pero los judíos
instigaron a mujeres piadosas y distinguidas, y a los principales de la ciudad,
y levantaron persecución contra Pablo y Bernabé, y los expulsaron de sus
límites. Ellos entonces, sacudiendo contra ellos el polvo de sus pies, llegaron
a Iconio. Y los discípulos estaban llenos de gozo y del Espíritu Santo”.
Hechos 13:48-52
Al escuchar esto los gentiles se alegraron porque la
misma palabra de Dios les confirmaba el mensaje que Pablo les entregaba: Los gentiles, oyendo esto, se regocijaban y glorificaban la
palabra del Señor, y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna.
Es interesante leer que creyeron todos los que estaban ordenados para vida
eterna, lo cual nos sugiere el tema de la predestinación: “... según nos escogió en él antes de la fundación del mundo,
para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos
predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el
puro afecto de su voluntad”, (Efesios 1:4-5). Después de esto, lo más
probable es que Pablo y Bernabé fueron expulsados de la sinagoga, pero debieron
continuar anunciando el evangelio en otros lugares: Y
la palabra del Señor se difundía por toda aquella provincia. Lo más
seguro es que después de aquel incidente Pablo y Bernabé continuaran por más
tiempo anunciando el evangelio en Antioquía de Pisidia, algunos estudiosos
afirman que pudieron ser varios meses, hasta 2 años completos. El éxito de
Pablo no fue tolerado por los judíos a tal punto que decidieron acusarlos
delante de las mujeres distinguidas y otros de importancia y así poderlos
expulsar de la ciudad: Pero los judíos instigaron a
mujeres piadosas y distinguidas, y a los principales de la ciudad, y levantaron
persecución contra Pablo y Bernabé, y los expulsaron de sus límites.
Ante esto, Pablo y Bernabé solo hicieron lo que Jesús ya les había dicho a sus
discípulos hacer cuando no los recibiesen en sus ciudades: Ellos entonces, sacudiendo contra ellos el polvo de sus pies...
Nuestro Señor advirtió del terrible fin que les esperaba a aquellos que
rechazaran el mensaje del evangelio: “Y si en algún
lugar no os recibieren ni os oyeren, salid de allí, y sacudid el polvo que está
debajo de vuestros pies, para testimonio a ellos. De cierto os digo que, en el
día del juicio, será más tolerable el castigo para los de Sodoma y Gomorra, que
para aquella ciudad”, (Marcos 6:11). Aquel día Pablo y Bernabé
salieron de Antioquía de Pisidia, pero aprovecharon para continuar predicando
el evangelio en otras ciudades de Galacia, mientras que los creyentes de
Antioquia de Pisidia se quedaron llenos de gozo y de la presencia del Espíritu
Santo: ... llegaron a Iconio. Y los discípulos
estaban llenos de gozo y del Espíritu Santo.

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